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La muerte de Bin Laden

Pakistán se planta ante Estados Unidos

El Parlamento amenaza con bloquear el paso de suministros para la OTAN en Afganistán - El jefe de espionaje admite que el mulá Omar puede estar en el país

Diputados y senadores paquistaníes cerraron ayer filas con sus Fuerzas Armadas. Tras escuchar las explicaciones de los uniformados sobre la presencia de Osama Bin Laden en Abbottabad y cómo pudo Estados Unidos llevar a cabo la operación que acabó con su vida, los legisladores pidieron al Gobierno que revise las relaciones con Washington. En una resolución unánime, también propusieron que se considere retirar el permiso de tránsito a las fuerzas de la OTAN si vuelve a repetirse un incidente similar o un nuevo bombardeo de aviones no tripulados.

"El Parlamento (...) condena la acción unilateral [de Estados Unidos] en Abbottabad, que constituye una violación de la soberanía de Pakistán", establece el texto aprobado tras una sesión conjunta de ambas cámaras a puerta cerrada. La inusual asamblea, que se prolongó 11 horas hasta la madrugada de ayer, se había convocado para que la cúpula militar explicara a los legisladores los fallos de información y seguridad que permitieron que los comandos estadounidenses entraran y salieran del país sin ser detectados por las defensas aéreas.

Un general dijo que sus F-16 pueden destruir los aparatos de la CIA

Fue insólito que los jefes del Ejército asistieran a la sesión parlamentaria

En un país en el que las Fuerzas Armadas están por encima de cualquier crítica, resultó insólito que sus responsables fueran convocados ante los representantes del pueblo. De hecho, aunque el jefe del Estado Mayor, el general Ashfaq Kayani, estuvo acompañado de los jefes del Ejército del Aire y de la Marina, dejó que fuera el director general del ISI (la principal agencia de espionaje paquistaní) quien se ocupara de exponer la versión de los militares, ahorrándose la humillación de asumir personalmente los errores.

El teniente general Ahmad Shuja Pasha reiteró que lo ha sido la línea oficial desde que se conociera la operación estadounidense el 2 de mayo, es decir, que fue un fallo del espionaje no haber detectado a Bin Laden en Abbottabad. De acuerdo con el relato de varios asistentes recogidos por las cadenas de televisión locales, también dijo que asumía la responsabilidad y que estaba "dispuesto a dimitir" si así se lo pedía el Parlamento.

A preguntas de los legisladores, Pasha admitió que el Ejército no está en condiciones de impedir otra operación similar de Estados Unidos en el futuro. Además respondió con un a la posibilidad de que el clérigo Omar o Ayman al Zawahiri, el virtual número dos de Al Qaeda, se encuentren en Pakistán. El vicejefe de operaciones aéreas, el general de división Muhammad Hassan, explicó que las defensas no habían detectado a los comandos estadounidenses porque utilizaron helicópteros invisibles al radar.

El descubrimiento y muerte de Bin Laden en una ciudad situada a dos horas de la capital y que alberga tres regimientos y la más importante academia militar de Pakistán, ha supuesto una sacudida para el extenso aparato de seguridad de este país. Aunque Estados Unidos no ha llegado hasta el punto de acusarles directamente de complicidad, el desconocimiento tampoco les deja en mejor lugar. Sin embargo, la sesión parlamentaria evitó la más mínima autocrítica.

Los parlamentarios concluyeron que el Gobierno debiera revisar las relaciones con Estados Unidos para salvaguardar los intereses nacionales. El consenso sólo se logró después de que el principal partido de la oposición, la Liga Musulmana (N), retirara su exigencia de una investigación judicial y aceptara que se forme una comisión independiente para investigar lo sucedido.

La resolución también denuncia los frecuentes bombardeos de los aviones no tripulados que tachó de "inaceptables" y contrarios a la legislación internacional. De no cesar, advierte, "el Gobierno se verá obligado a considerar adoptar los pasos necesarios, incluida la retirada del permiso de tránsito a las fuerzas de la OTAN / ISAF". La mayoría del material que utilizan las fuerzas internacionales en Afganistán pasa a través del noroeste de Pakistán, donde los convoyes son a menudo atacados por los insurgentes.

A pesar de las negativas paquistaníes, los portavoces estadounidenses siempre han dicho que los aviones no tripulados operan bajo un acuerdo bilateral. En respuesta a una pregunta de los legisladores, el vicejefe de operaciones aéreas admitió por primera vez que Islamabad ha autorizado sus vuelos desde la base de Shamsi, en Baluchistán. El general Hassan también dijo que si el Gobierno da la orden, sus F-16 pueden destruir esos aparatos que la CIA utiliza para atacar a los extremistas talibanes o de Al Qaeda en las zonas tribales fronterizas con Afganistán.

Esas operaciones, iniciadas en 2004, causan un profundo malestar en Pakistán por el elevado número de víctimas colaterales que se les atribuyen. Sólo el año pasado, se contabilizaron 670 muertos, en su mayoría civiles, en un total de 118 ataques. En lo que va de 2011, se han llevado a cabo 23, el último el mismo viernes, poco antes de que se iniciara la sesión del Parlamento, dejó seis cadáveres en Waziristán del Norte. Islamabad ha pedido reiteradamente a Estados Unidos que ponga los aviones no tripulados bajo su jurisdicción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 2011