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El tratamiento con antivirales reduce en un 96% la posibilidad de transmitir el VIH

A falta de una cura o una vacuna, los antivirales pueden tener la solución para frenar la transmisión del VIH. La última evidencia en este sentido es un estudio con 1.736 parejas heterosexuales en las que uno de los miembros tiene el virus (lo que se denominan serodiscordantes) en Brasil y seis países en África. Los resultados han sido tan llamativos que el ensayo, que empezó en 2005, se ha suspendido antes de tiempo. Y la conclusión es que dar retrovirales a la persona afectada reduce el riesgo de transmisión del VIH hasta en un 96%, un porcentaje que está prácticamente al nivel del preservativo.

La agencia de la ONU para la enfermedad, Onusida, cree que el hallazgo puede cambiar el futuro de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo califica de "crucial".

El trabajo confirma otros efectuados previamente pero a una menor escala. En España, por ejemplo, el Centro Sandoval de Madrid lleva años trabajando con parejas serodiscordantes. En su base de datos hay ya más de 500, y, con el control adecuado, en ningún caso ha habido transmisión del VIH, ni siquiera en las que han tenido hijos por medios naturales.

Durante el estudio se facilitaron preservativos y formación a los participantes, pero aun así hubo 27 transmisiones del virus. Y solo una de ellas correspondió a una pareja en la que el miembro infectado recibía antivirales.

La idea de que la medicación es la mejor prevención tiene, sin embargo, algunos inconvenientes. El primero, que antes de ser medicado hay que hacerse la prueba, y parece que no todas las personas que han tenido un comportamiento de riesgo está dispuesta a ello. Se calcula que en los países europeos (incluido España) aproximadamente el 30% de las personas con VIH no sabe que lo tiene.

El otro inconveniente es el precio. En África, un tratamiento de primera línea contra el VIH puede costar unos 300 euros anuales, una cantidad prohibitiva para la mayoría. Y en los países ricos todavía cuesta alrededor de 8.000 euros, el equivalente a más de 8.000 preservativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2011