Newt Gingrich abre la carrera republicana por la Casa Blanca

Al anunciar ayer oficialmente su candidatura presidencial, Newt Gingrich, una vieja gloria de la derecha en busca de su redención, se convirtió ayer en el primer republicano de peso que entra formalmente en la carrera para destronar a Barack Obama, una misión que hoy se presenta más difícil que nunca.

El antiguo presidente de la Cámara de Representantes confirmó a través de las redes sociales que, por la noche, anunciaría en televisión su intención de ser candidato, lo que representa el pistoletazo de salida en la pelea por la nominación dentro de un Partido Republicano en el que no ha asomado aún ningún aspirante que ofrezca garantías suficientes para batir a Obama.

Gingrich tiene, sin duda, la experiencia y el reconocimiento que les falta a todos los nombres que han circulado hasta ahora. Posee el carisma necesario para atraer al sector moderado de su partido y es lo suficientemente conservador como para conseguir el respaldo de la mayoría radical que en estos momentos domina el republicanismo.

Pero su historia, aunque adornada por su célebre iniciativa de "revolución conservadora" a comienzos de los años noventa, está marcada por un escándalo sexual que condiciona seriamente su credibilidad y su estatura moral. Gingrich tuvo que desaparecer de la escena política tras conocerse que, al mismo tiempo que actuaba con energía inquisidora contra Bill Clinton por el episodio de Monica Lewinsky, él estaba teniendo una relación extramatrimonial con una de sus colaboradoras. Gingrich mostró después público arrepentimiento por ello y se casó, en tercer matrimonio, con la que entonces era su amante.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 12 de mayo de 2011.

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