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Crítica:FERIA DE ABRIL

El misterio de Fuente Ymbro

El misterio de Fuente Ymbro es el mismo de tantas ganaderías que, después de un prestigio bien ganado a base de ciencia y afición, se desploman por la pendiente de la podredumbre. Y nadie sabe por qué. O, al menos, nadie lo explica. Pone de relieve, no obstante, la enorme dificultad y la grandeza de ser ganadero, un científico autodidacta que, sin probetas de laboratorio, persigue la persistencia de un encaste y busca con desesperación un tipo de comportamiento. El toro come lo mismo, recibe el mismo trato, idénticos cuidados sanitarios, pero un día, inesperadamente, todo comienza a torcerse. Y el toro vibrante, encastado y codicioso de ayer se convierte en una piltrafa tullida, moribunda y lisiada. Ha habido, se suele decir, un fallo en la selección; un semental mal elegido que contagia a toda la ganadería y hace añicos años de esfuerzo continuado.

Fuente Ymbro / Tejela, Perera, Talavante

Toros de Fuente Ymbro -el quinto, como sobrero-, desiguales de presentación y hechuras, mansos, inválidos y rajados. Destacó el primero

por su nobleza y recorrido.

Matías Tejela: estocada (ovación); dos metisacas y estocada (silencio).

Miguel Ángel Perera: dos pinchazos y un descabello (ovación);

pinchazo, casi entera y un descabello (silencio).

Alejandro Talavante: dos pinchazos, media y un descabello (silencio); estocada (silencio).

Plaza de la Maestranza, 4 de mayo. Undécima corrida de feria.

Tres cuartos de entrada.

Lo cierto es que la corrida de ayer fue infumable, impropia de la feria

Salieron animales inválidos, mansos huidizos, descastados...

Eso es lo que se suele decir, y será verdad. No siempre es toda la verdad. Muchas veces, el ganadero decide cambiar el rumbo de sus toros por la imposición de las figuras -auténticas responsables de la decadente situación de la fiesta de los toros-, que lo presionan y chantajean para que el producto pierda cara, o agresividad, o casta, o poderío... Y cuando la ganadería se derrumba, todos le dan la espalda.

Fuente Ymbro surgió no hace muchos años como una luz de esperanza en la ganadería brava. Creada con vacas y sementales de Jandilla, el nuevo ganadero sorprendió con un toro nuevo: con trapío, codicia, poder, movilidad y nobleza. Y en poco tiempo se ganó un lugar de privilegio en las ferias más importantes.

Parece, sin embargo, que el sueño se ha esfumado. Como todo lo bueno, ha durado poco. Quizá, el ganadero sepa las razones. Pero ya saben lo que se suele decir.

Lo cierto es que la corrida de ayer fue infumable, impropia de un hierro de postín y de la feria sevillana. Uno tras otro, salieron animales inválidos, mansos, acobardados, huidizos, descastados... Pura basura. ¡Qué grande desesperación para un ganadero serio ver a un toro suyo huir de la pelea, como hizo el tercero, que no encontraba hueco donde refugiarse! O ese cuarto, absolutamente hundido, inválido total; o enfermos de sosería, como el segundo, quinto y sexto. Solo al primero, tan blando como los demás, le pudo su nobleza y entrega.

Por cierto, Matías Tejela dio la impresión de estar toreando a ese toro un par de días y de dar más de dos mil muletazos, y no dijo nada. Que te toque un toro así, que no se cansa de embestir, y no seas capaz de despertar al público del duermevela de la manzanilla, tiene delito. Como mínimo, es para que el torero reflexione sobre su papel en esta historia. Un pase aceptable y 10 malos, sin unidad ni continuidad, sin templanza ni calidad. Recibió una ovación inmerecida para romper, se supone, el sopor reinante. Después, quedó inédito en el cuarto, que, tras una vuelta de campana, fue un muerto en vida.

Tras él, llegó el turno de Miguel Angel Perera, supuesto especialista en esta ganadería. Recibió a su primero de rodillas en la puerta de chiqueros, el toro se le paró en la misma cara y no lo prendió de milagro. Brindó al respetable la faena, y la sosería del toro y su propia incapacidad para convertir un arrimón en emoción, hizo el resto. Muy despegado se enfrentó al otro, y, a falta de lucimiento ante un animal rajado, se puso pesado, que es costumbre habitual en estos tiempos.

Y también estuvo Alejandro Talavante, pero su presencia se notó muy poco. Bien es cierto que pudo dibujar dos, quizá tres, naturales en su primero que supieron a gloria por su hondura, pero ese tercero ya se sabe que huyó como un despavorido. Y el último se vino abajo, mientras el torero alargaba la mano, despegado y sin cruzarse. Y así, ya se sabe, es imposible.- Los mejores momentos de la tarde de ayer, en el video de elpais.com

- La corrida de hoy: toros de Torrehandilla para los diestros El Cid, Daniel Luque y Cayetano.

- La corrida se retransmite por Canal + Toros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2011