Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:EN PORTADA

El martillazo de Branagh

De la literatura clásica inglesa al universo Marvel. Kenneth Branagh se gradúa en superproducciones hollywoodienses recreando a Thor, el héroe más exótico. | Concurso Thor

¿To be or not to be... Thor? Así sonaba el cerebro de Kenneth Branagh, el bardo británico más conocido por sus adaptaciones de Shakespeare a pantalla o por sus desamores, con Emma Thompson o Helena pre-Burton Bonham-Carter, que por sus superproducciones de Hollywood. El martillo de Thor lo sacude el australiano Chris Hemsworth, considerado ahora español de adopción tras su boda con Elsa Pataky. Un desconocido que llega con polémica tras los rumores de haberse ganado las iras del Odín de Anthony Hopkins en el rodaje. Y en el papel de "la chica", la recién oscarizada Natalie Portman. Un combinado explosivo rodado en la más absoluta nada de Nuevo México (EE UU) donde cielo, tierra y Hollywood se dieron la mano.

"Esto no será Shakespeare, pero los temas que trata son los mismos"

MÁS INFORMACIÓN

EP3. Al grano. ¿Qué hace un bardo como usted en un sitio como este?

Kenneth Branagh. Eso mismo pensé cuando tenía siete años en Belfast y vi por primera vez un cómic de Thor. Esa combinación de hombre primitivo, casi cavernícola, con su martillo, su enorme casco alado y a la vez lleno de color, rubio como los dioses, en medio de aventuras espaciales. ¡No podía ser más exótico!

EP3. Ni más fuera de su repertorio. ¿Es que nadie recuerda Frankenstein?

K. B. ¡Yo sí! [risas]. Y no tenía el menor deseo de hacer un cómic. Pero recibí la llamada y extrañamente dije que sí. La vida no siempre es como te la esperas.

EP3. Confiese, ¿cuán puesto estaba en el universo Marvel?

K. B. Ni sabía de su existencia antes de unirme al proyecto. Pero Wikipedia abre todas las puertas [risas]. En serio, hubiera sido insultante embarcarme en esto sin prepararme, así que me empapé de sus ramificaciones. Thor ha pasado por muchas encarnaciones, más psicodélico, más gótico, más cavernícola.

EP3. ¿Cuál es su versión?

K. B. Una aventura épica que tiene en su origen dinámicas humanas. Serán dioses, pero sus pasiones y sus emociones son enteramente reconocibles.

EP3. ¿Y su manera de hablar? Thor suena más bien pomposo.

K. B. Aquí me tendré que reír de la descripción de Stan Lee, su cocreador, cuando dice que el discurso de Thor es una mezcla de Shakespeare y la Biblia del rey Jaime pasados por el tamiz de la Marvel. A la vez grandilocuente y también tonto. He tratado de respetar muchas de esas cosas, pero quise hacer un filme lo más directo posible, con personajes creíbles.

EP3. ¿Pidió consejo a Jon Favreau (Iron Man) o alguno de los directores Marvel?

K. B. ¿Te acuerdas de Dune? ¿Te puedes creer que yo me presenté a las audiciones? Me recuerdo en una habitación de hotel con David Lynch, que estaba viendo a todos los actores jóvenes del momento, allí sentado junto a Gary Oldman, Daniel Day-Lewis... para que luego se llevara el papel Kyle MacLachlan. ¡Canalla! A lo que iba. Lynch es al único a quien recuerdo haberle preguntado por la experiencia de una gran producción, las alegrías y las frustraciones. Y su respuesta fue clara. En ambos casos, el rodaje. Es una cuenta atrás hasta ese momento en el que estás en la mesa de montaje y te das cuenta de que lo que tienes es todo lo que hay. ¡Pero llegar hasta ahí ha sido cojonudamente divertido!

EP3. Esto no es Shakespeare... ¿Cómo se ha manejado con los efectos especiales?

K. B. No será Shakespeare, pero los temas son los mismos. Rivalidades entre padres e hijos (en concreto, el hijo pródigo), Caín y Abel... Shakespeare se pasó la vida robando de la mitología clásica, tirando de simples arquetipos de la cultura griega, romana o medieval, y situando estas historias en lugares exóticos. En lugar de huir de lo que conozco, a riesgo de sonar pomposo, nunca me pudo venir mejor que para esta historia de dioses que sufren como los mortales y viajan a través del universo.

EP3. Pero saber de Shakespeare no soluciona los efectos especiales.

K. B. No, pero tuve otro inusitado aliado en

Mozart. Justo antes de Thor rodé La flauta mágica, una producción de la ópera que contó con unos 500 o 600 efectos. Eso no me convierte en un experto, pero me permitió probarlo. Además he actuado en grandes producciones como Harry Potter. De hecho, uno de sus productores, David Barron, me animó inmensamente a que probara algo como Thor. Me dijo que los efectos especiales son lo último de lo que me tengo que preocupar. Lo que tengo que saber es dirigir. Eso no quitó para que hiciera un curso intensivo de efectos antes. n

Thor se estrena el 29 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de abril de 2011