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Elecciones municipales y autonómicas

Castellón estrena un aeropuerto que por ahora solo sirve para pasear

La infraestructura carece de autorización para la navegación aérea

Castellón ha dejado de ser la única provincia del Mediterráneo sin aeropuerto. Sigue sin haber vuelos con origen o destino en Castellón, pero la obra ya está inaugurada. De ello se encargaron ayer el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y el de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, principal impulsor de la infraestructura.

La construcción del aeropuerto reivindicado por industriales y empresarios turísticos de Castellón se ha visto ensuciada por una convulsa y casi eterna gestión del proyecto, su ejecución y, finalmente, su inauguración, cuando aún ni siquiera se ha solicitado la autorización para la navegación aérea.

"Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones", admitió ayer en el acto el propio Fabra, que encontró su justificación en la idea de habilitar la torre de control y la pista de aterrizaje para que "cualquier ciudadano que lo desee pueda visitarlas y caminar por ellas, cosa que no podrían hacer si fueran a despegar aviones".

"Comienza la transformación socioeconómica de Castellón", proclamó

La razón cierta estuvo en la placa destapada en el acto que dice "siendo presidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra", algo que no podría figurar en el caso de que se hubiera esperado a su puesta en marcha, ya que Fabra abandona la vida pública.

Pese a todo, más de 1.500 personas aclamaron la iniciativa. Convocados a través de bandos en sus municipios y con invitaciones expresas, y pagadas, por sus Ayuntamientos, los invitados llenaron una treintena de autocares, que coparon parte de la pista de aterrizaje, convirtiendo el aeropuerto en lo más parecido a una estación de autobuses.

"Llevo 14 años imaginando cómo sería el día de hoy". Con la primera frase de su intervención, el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, reconoció como excesivo el tiempo transcurrido desde que se planteó la iniciativa de construir un aeropuerto en la provincia hasta el día de ayer, en que fue inaugurado. Y a este tiempo se sumará el que pase hasta que la promotora, la sociedad pública Aerocas, obtenga la autorización para la navegación aérea, que ha de otorgar el Ministerio de Fomento. Quizá por ello rechinó un poco su insistencia en decir "hoy es el día", cuando hasta el obispo, que acudió a bendecir las instalaciones, afirmó que "esperamos que pronto se haga uso de él".

"Comienza la transformación socioeconómica de Castellón", dijo Fabra, quien, sin embargo, aludió al futuro para afirmar que "será lo que queramos que sea". "Hemos de volcarnos con él como nunca antes lo hemos hecho con ningún otro proyecto", pidió a los asistentes al acto. "Id y contadlo", les apremió.

La construcción del puerto, en el siglo XIX, y la de la universidad, en el siglo XX, fueron los otros hitos con los que Carlos Fabra comparó la apertura de las instalaciones aeroportuarias. Y sostuvo que, entonces, también hubo quien cuestionó estas inversiones, "teniendo el puerto de Valencia tan cerca" y siendo más barato "pagar un autobús a los alumnos para que fuesen a estudiar a la capital del Turia". Y habló de fenicios, griegos, romanos, árabes, cristianos, papas, templarios, carlistas y liberales para decir que "ninguno de ellos pudo alcanzar la última frontera: asaltar los cielos".

Fabra quiso hacer de la inauguración del aeropuerto su despedida. "Nunca imaginé poder despedirme con un proyecto de esta magnitud", dijo, aunque ha estado peleando por él, con fruición, durante las dos últimas legislaturas. Y tuvo mención para su familia, para el PP y para el Consell: "Nunca un Gobierno valenciano hizo tanto por Castellón", afirmó, pese a las polémicas y discrepancias desatadas, a lo largo de los años, con el Consell de Camps. "Eres un visionario", le dijo el presidente de la Generalitat,

En un tono más que eufórico y ayudado de un taburete, en el que permaneció durante la intervención de Fabra, Camps clamó que gracias a infraestructuras como esta, "cada día somos más modernos y estamos más a la vanguardia de España". Y tal fue el volumen que él mismo se justificó y dijo estar "hablando alto" porque "Castellón está en lo más alto de la historia de España en este momento".

Tanto Fabra como Camps indicaron que en política se está "para servir". Y lo dijeron ante un nutrido grupo de empresarios invitados al acto, entre los que se encontraban los tres hermanos Roig, propietarios de Mercadona, Pamesa y el Villarreal CF, el presidente de Porcelanosa, Manuel Colonques, y varios miembros de su consejo de administración, el presidente de Marina d'Or, Jesús Ger, y el del Grupo Lubasa, Luis Batalla, así como el presidente de la Cierval, Rafael Ferrando.

El presidente de la Generalitat señaló que inversiones como la del aeropuerto se realizan "al servicio de la riqueza". También los dos hicieron referencia a la época de crisis pero la plantearon como tiempo de oportunidades. Fabra dijo que "en esta tierra, crisis significa oportunidad", mientras que Francisco Camps mantuvo que "jamás nos encontrarán parados".

Las intervenciones de ambos estuvieron plagadas de interrupciones y aclamaciones procedentes de los más de 1.500 asistentes a la inauguración. Con una media de edad superior al medio siglo, los invitados no oficiales hubieron de tener especial cuidado en el único overbooking que, de momento, registrará este aeropuerto, el del ágape, sobre un suelo resbaladizo.

El presidente de la Generalitat señaló que inversiones como la del aeropuerto se realizan "al servicio de la riqueza" y el de la Diputación, trascendiéndose a sí mismo añadió: "Sabemos que estamos de paso y con el fin de trabajar por los demás".

Fuera, un pequeño grupo de Esquerra Unida se preguntaba, a través de una pancarta, "¿dónde están los aviones?"; mientras que otro grupo, aún menor, recordaba el número de desempleados en la provincia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de marzo de 2011