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Cartas al director

Un abuso, una injusticia

Las empresas cotizadas en Bolsa pueden negociar la refinanciación de sus deudas enormes con un calendario de pagos muy amplio y líneas de liquidez amortizables, y sus consejeros continúan recibiendo sus altísimos sueldos como antes de la crisis. Pero esas familias que compraron un piso y no pueden pagar siquiera 500 euros al mes no reciben ni su ayuda ni su tiempo. Los bancos pueden confiscar y vender la casa al 50% de su valor y el pobre cliente queda obligado a pagar el capital prestado más intereses durante años. Es un abuso, una injusticia.

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