Columna
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Narcosexi

En torno al estreno en Antena 3 de la adaptación televisiva del best seller de Pérez-Reverte, La reina del sur, hubo dos detalles dignos de mención. El primero es que la serie sobre narcotráfico y disputas mafiosas protagonizada por la actriz mexicana afincada en Los Ángeles Kate del Castillo, estrella de seriales como Muchachitas o El derecho de nacer, fuera un espacio patrocinado en su estreno español por una compañía de seguros. Enorme acierto, porque en apenas unos minutos de visionado era evidente que cualquier persona en su sano juicio haría bien en aumentar la cobertura de su seguro para él, su vivienda, sus automóviles, avión privado y todos los familiares directos en línea de consanguinidad.

La segunda particularidad venía por el aval, repetido en todos los medios nacionales, de su éxito en Estados Unidos. Sin duda, ese detalle convierte cualquier producto hablado en castellano en una objetiva joya, sin tener en cuenta ni las particularidades de la audiencia en aquel continente ni demás nimiedades. El arranque de la emisión en Telemundo, división latina de NBC Universal, ha sido un bombazo que ha desbancado en el horario nocturno a la rival Univisión y se ha alzado como la serie más vista entre varones adultos de entre 18 y 34 años, sin importar su idioma. Así son los datos de fríos y contundentes.

La serie también es contundente. No en vano en el minuto 15 la protagonista ya estaba siendo violada por un malvado que le rasgaba con un cuchillo sus bragas rojas, a juego con el sujetador azul. Combinación de colores que seguramente habrá despertado la frágil paranoia de José Mourinho.

Una obra literaria adaptada a telenovela de 60 capítulos sufre por fuerza con la manipulación. Seguro que Pérez-Reverte no llorará como un ministro cesado por los agravios infligidos en aras del éxito televisivo, aunque en España los números hayan sido tibios en el arranque. Cualquier desajuste entre tanto clímax, crimen narcosexi, flashback emotivo y estrategias de culebrón está acolchado por una banda sonora permanente de sintetizador nupcial. Su factura pone en evidencia la calidad de producción de la televisión en España, por más que el éxito en Estados Unidos siga siendo una consigna ante la que postrarse.

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