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Catástrofe en el Pacífico

El plutonio existente en un reactor eleva el riesgo de fuga radiactiva

Fukushima no mejora: núcleos dañados, barreras degradadas y residuos sin agua

La central nuclear de Fukushima padece un fallo multiorgánico. Desde que el viernes se declaró la alerta, la situación no solo no mejora -en contra de lo previsto por los expertos- sino que los problemas saltan de un reactor a otro y ya afectan en mayor o menor medida a los seis.

REACTOR NÚMERO 1

El primero en controlar

Pareció, tras el terremoto, el más problemático. Cuando el sábado por la mañana las cámaras de televisión grabaron una explosión que creó una nube de humo junto al reactor, el mundo temió lo peor. La secuencia de hechos permitía explicar la explosión. El terremoto dejó la central sin suministro eléctrico -clave para refrigerar el núcleo- y el tsunami posterior inutilizó los generadores diésel de emergencia para hacer circular el agua. El núcleo pierde capacidad de refrigeración, las barras de combustible quedan dañadas e incluso empiezan a fundirse. En esa reacción se acumulan gases radiactivos que aumentan la presión dentro de la central.

Para reducir esa presión, las autoridades soltaron gases radiactivos al exterior. En esos venteos salió hidrógeno, un gas explosivo en contacto con el oxígeno, lo que provocó la gran explosión, que se llevó parte del edificio del reactor.

Además, Japón comenzó a inyectar agua de mar a través del sistema de emergencia para incendios, pero no había conseguido recuperar el nivel de refrigeración, con lo que las barras de combustible tenían ayer unos 1,8 metros descubiertos -las barras de uranio suelen tener unos cuatro metros de altura-.

La secuencia es importante porque es la misma que se repitió los días siguientes en los reactores 2 y 3, aunque el reactor 1 ha sido el que aparentemente mejor ha evolucionado. Según el Foro Nuclear español, quedaba menos del 0,05% del calor.

REACTOR NÚMERO 2 "Bajada de presión"

El reactor número 2 sufrió "una bajada notable en la presión del recinto de contención, que indica un fallo de su integridad", según informó el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que a su vez recibió información "con retraso" de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), aunque lo justificó por la caótica situación.

La pérdida de integridad de la contención es lo más preocupante, ya que es la única barrera que queda si se funde el núcleo, lo que formaría en el interior de la central un magma altamente radiactivo. Si la contención pierde presión, eso apunta que el recinto ya no es estanco, lo que facilitaría la fuga de radiación.

Las autoridades japonesas continuaban ayer inyectando agua de mar -la situación es desesperada y no importa que deje inservible la central- pero el caudal seguía sin cubrir completamente el combustible del reactor. Junto al agua de mar se inyecta boro, una sustancia química que absorbe neutrones y dificulta una reacción en cadena que podría ser catastrófica.

REACTOR NÚMERO 3 Con plutonio en el núcleo

El número 3 era ayer el que más inquietaba a las autoridades japonesas. La última nota del CSN explica que en él "se percibe una ligera bajada en la presión del recinto de contención, que podría indicar alguna degradación en la misma". Las autoridades continuaban con "los trabajos de inyección de agua en la vasija del reactor" e investigaban "la presencia de humo o vapor saliendo del edificio del reactor", que sufre menos daños que el primero.

El ministro de Defensa, Toshimi Kitazawa, anunció que helicópteros de las fuerzas especiales iban a intentar lanzar agua al reactor. La maniobra, según medios japoneses, fue abortada porque la radiación en el entorno de la nuclear era demasiado alta. [Horas después, a las 9.48 del jueves en Japón, dos helicópteros lograron rociar agua tres veces sobre este reactor, como se pudo ver en directo por la cadena japonesa NHK]. El reactor 3 es de los más problemáticos y la eléctrica propietaria de la central, Tepco, lo definió como su prioridad, porque su combustible es distinto al resto. Utiliza una mezcla de plutonio-uranio, conocida como MOX. Este combustible reduce la eficacia del boro y empeora el escenario en caso de fuga. El uranio que se usa en el resto es muy poco radiactivo, pero el plutonio sí lo es. Denis Flory, responsable de seguridad de la OIEA, afirmó que no había visto mediciones de liberación de plutonio: "El plutonio no es una preocupación actualmente". Francisco Castejón, físico nuclear y responsable de Ecologistas en Acción, explicó: "Si se rompe la contención, además de productos de fisión saldría plutonio".

Este reactor tiene también problemas en la piscina donde se almacena el combustible ya gastado en la central y que es altamente radiactivo. Esa piscina debe estar con un circuito continuo de agua para enfriarlo.

REACTOR NÚMERO 4 La piscina del reactor

El cuarto reactor de Fukushima estaba parado cuando el terremoto azotó Japón. No tenía combustible en el núcleo, por lo que en principio sus problemas debían ser mucho menores. Hasta la madrugada del martes fue considerado fuera de peligro, pero ya se han detectado dos incendios que, aparentemente, se han extinguido solos. El problema aquí está en la piscina de combustible. El día 14 a las 04.08 (hora japonesa) el agua estaba a 84 grados, cuando lo normal serían unos 25. Según el Foro Industrial Atómico Japonés, en esa piscina se temen "daños en los elementos de combustible". El presidente de la Comisión Regulatoria Nuclear de EE UU declaró en Washington que la piscina se había quedado sin agua, lo que eleva enormemente la radiación que se emite.

REACTORES NÚMERO 5 y 6 Más temperatura

El indicio más claro de que los problemas de refrigeración en la central son generalizados es que en los reactores 5 y 6, apartados de los que han explotado y que estaban sin combustible cuando llegó el tsunami, tienen temperaturas elevadas en las piscinas de combustible. Toda Fukushima se encontraba ayer bajo presión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2011