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Reportaje:

Un colegio harto de robos

El Gobierno municipal intensifica la presencia policial en los alrededores del Ciudad de Valencia y rechaza la opción de un vigilante de seguridad

Con nocturnidad y alevosía. El colegio Ciudad de Valencia empieza a acostumbrarse a los robos por la noche, los fines de semana y en vacaciones, cuando no hay nadie en el centro. Los asaltantes se aprovechan de su emplazamiento porque el colegio está en una zona poco transitada, prácticamente aislado. Pertenece al barrio de Santa Eugenia (distrito de Puente de Vallecas), pero se encuentra al otro lado de la A-3, justo al pie del cerro Almodóvar donde comparte espacio con un instituto. A su alrededor no hay más que pinos, arena y una calle que los comunica con el centro del barrio.

Desde el verano del año pasado, la policía ha recibido cuatro denuncias por robo o vandalismo. Dos en julio, una en noviembre y otra hace casi dos meses. El colegio ha perdido balones, raquetas, cuerdas, aros... Los ladrones han deteriorado además "diverso material deportivo", según el escrito del 23 de julio de 2010. También han pintado grafitis y vaciado numerosos extintores. "No al vandalismo", "soluciones ya", rezaban las pancartas que la APA -Asociación de Padres y Madres de Alumnos- del Ciudad de Valencia colgó en la puerta del colegio después del último incidente en el fin de semana del 14 al 17 de enero.

El APA ha pedido ayuda a Esperanza Aguirre y al Defensor del Menor

Por soluciones, el APA entiende un vigilante de seguridad durante las 24 horas o un conserje que viva en el centro. No se conforman con la instalación de alarmas o cámaras ni con un aumento de la presencia policial, que son las opciones que baraja la Junta Municipal de Puente de Vallecas a la que pertenece el colegio. "Se pueden tapar la cara o romper las cámaras y, además, las patrullas no pueden vigilar por detrás del colegio porque no hay camino", protestaba Verónica Santana, presidenta del APA.

Los ladrones suelen saltarse la valla y entran por la parte del colegio que da al cerro. Utilizan el nivel del terreno para salvar la altura de la verja. Así consta en tres de las denuncias que ha presentado el Ciudad de Valencia desde que se terminaron las obras para el lavado de cara de las instalaciones. La última vez el botín fue de algo más que balones. Robaron siete ordenadores, siete radios CD, un proyector, una impresora e incluso dos móviles en la escuela infantil. Todavía se pueden ver los daños en las puertas. No sospechan de nadie, pero creen que incluso podría ser algún antiguo alumno. "Sabían dónde iban, han entrado a infantil directamente", reflexionaba Santana. En otra ocasión, según recuerda la presidenta del APA, llegaron a quemar las instalaciones de uno de los gimnasios.

"Hartos" de tanto robo, han remitido varios escritos con sus peticiones a la Junta Municipal, a la Consejería de Educación, al Defensor del Menor e incluso a Esperanza Aguirre. La Consejería ha asegurado que repondrá el material sustraído esta semana y el Gobierno municipal ha incrementado la presencia policial. No se plantean la solución de un vigilante de seguridad o de un conserje. De momento, no ha habido más incidentes, pero el APA ya va recogiendo firmas y pensando formas de protesta más ruidosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de marzo de 2011