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COLUMNA

Nos odian

Muchas veces pienso que la salvación del cine español pasa por una campaña de publicidad diseñada por Don Draper. Sólo si el protagonista de la serie sobre el mundo publicitario Mad Men concibiese un lavado de cara para la cinematografía española habría una posibilidad de que el público dejase de odiarnos. Porque no sé si se han dado cuenta, pero gran parte de la población española abomina de su cine y de los que lo hacen. Sólo hay que echar un vistazo a los comentarios en Internet de cualquier noticia relacionada con el tema: "Que dejen de chupar del bote"; "Yo a estos no les pago sus películas"; "Hacen bodrios con mi dinero" y cosas así son las opiniones más frecuentes.

Nos odian, y lo que quiero saber es por qué. El principal flanco de ataque a los del cine tiene que ver con las ayudas públicas. El contribuyente se muestra indignado con que se gaste dinero de sus impuestos en hacer películas que no piensa ver en el cine. El cinematográfico es el único sector donde las subvenciones tienen "mala fama". Otros gremios reciben ayudas, pero yo no he visto muchas manifestaciones en una plantación de tomates o delante de una caja de ahorros. Todos creemos que debe fomentarse una industria, pero si se trata de la cinematográfica nos convertimos en capitalistas salvajes. Pienso entonces que lo de las subvenciones es una excusa para atacarnos, un instrumento que oculta las verdaderas razones del odio.

¿Nos odian por política? ¿Por el "No a la guerra"? No estoy muy seguro. Los comentarios a los que me refería antes puedo verlos publicados en cualquier periódico digital, sea del signo político que sea. Además, los actores que se han significado políticamente de forma más llamativa luego son los raramente taquilleros en el cine español. No creo que tenga que ver con esto, la verdad. ¿Nos odian por nuestra arrogancia? "Hay que ser humildes", repite continuamente el presidente de la Academia de Cine. O "tenemos que pedir perdón". También ha dicho alguna vez "los que salvan vidas en los hospitales deberían salir en la tele, no nosotros". Es posible que el público vea a los cineastas como unos pijos y unos esnobs, pero no sé muy bien por qué hemos de pedir perdón. ¿Por hacer películas que la gente no va a ver? ¿Por tener la (falsa) imagen de que sólo hacemos cine sobre la Guerra Civil o sobre yonquis y prostitutas? Por supuesto que hay que ser humilde, pero lo has de ser si eres director de cine o fresador o ATS. Uno, que acaba de entrar en esta extraña familia del cine español, siente como si habitara dentro de nosotros un "pecado original" del que hiciera falta expiarse. No consigo saber por qué nos odian. Tampoco creo que mi columna haya arrojado luz sobre el tema. Sólo me ha servido a mí para exponer mis dudas. ¿Por qué nos odian? Un momento, los que leéis esto... ¿también? ¿Por qué nos odiáis?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de marzo de 2011