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Poemas y prosas de juventud

Poesía. Los poemas que se reúnen en este volumen -la mayoría en alemán, muy pocos en rumano- los escribió Paul Celan (1920-1970) entre los 18 y los 28 años, y en distintas ciudades: en Czernowitz, su ciudad natal, capital de la Bucovina; en Bucarest y en Viena, ciudades de paso en las que recaló antes de aposentarse definitivamente en París. Algunos de esos poemas son inéditos y otros ya habían aparecido en distintas publicaciones (entre otras, en sus Obras completas). Muchos de los rasgos de su idiosincrasia más madura ya están anunciados en esos poemas, aunque luego experimentaran cambios de distinta naturaleza (depuración, misterio, densidad, abismo), siguiendo el hilo de su experiencia interior, no forzada por ninguna decisión retórica, externa, calculada, impostada, necesariamente artificial y falsa. Por tanto, la razón de ser de la poesía de Celan ya está en esta colección de poemas, a la que el sobrenombre de juvenil casi sobra, de no ser que se quiera indicar con ello únicamente su dimensión cronológica. Pero ese dato meramente histórico-biográfico no incide apenas en la consideración que merecen al lector, constantemente deslumbrado por el arrastre de experiencia hondamente humana que trasportan a la superficie, como si su misión fuera exactamente esa: arrancar de profundidades de difícil acceso y ascender esforzadamente a superficies que nunca acaban de serlo, pero que, por lo menos, facilitan todas las dosis de empatía que sean necesarias para familiarizarse con este universo constantemente desafiante, en el que late una sobredosis de sentido de tal calibre que obliga a preguntarse sobre su origen y, por tanto, sobre el calado de su experiencia vital, pues si no hubiera esta no podría haber aquella. Paul Celan consigue siempre convencer al lector de que lo que dice lo dice porque hay una razón honda, profunda, inmensamente humana detrás de su lenguaje. Puede desalentar al comienzo, pero si se escarba adecuada y pacientemente, el sentido aflora desbordándose como una verdad impositiva, sobre la que es imposible estar en desacuerdo. Ese sentido está marcado por la tragedia -la muerte terrible de sus padres, su orfandad incurable para siempre-, o por el amor que aspira a la totalidad imposible, pero que deja en el camino fulguraciones deslumbrantes, o por un instinto celebrativo literalmente arrebatador, o por una nostalgia de la sublimidad y armonía que eleva al lector a una inesperada cúspide, aunque sea trágica: "¿Dónde el cielo? ¿Dónde?". La traducción es rigurosa, buena y noble, puesto que aspira a ser lo que el texto es, sin traicionarlo, y logrando hasta remedarlo métricamente, rimas incluidas, sin provocar chirridos insoportables incluso en un lector como yo, por naturaleza reticente ante esos experimentos.

Poemas y prosas de juventud

Paul Celan

Traducción de J. L. Reina Palazón

Trotta. Madrid, 2010

248 páginas. 20 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de marzo de 2011