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La guerra entre los socios fuerza la dimisión del presidente de La Naval

Los accionistas creen que Ingeteam facturará 20 millones con el nuevo buque

La guerra abierta entre los socios de La Naval, que no va a poner en peligro la construcción de un nuevo buque para el armador belga Jan de Nul, ha forzado la dimisión del presidente de la empresa de Sestao, Construcciones Navales del Norte, Pedro Morenés, quien llevaba en el cargo desde enero de 2009. Aunque en una carta fechada el pasado 1 de febrero Morenés no explicaba sus razones y aseguraba que las hará públicas cuando lo considere "oportuno", fuentes del sector atribuyen su marcha a la batalla que se libró en el Consejo de Administración entre los meses de diciembre y enero pasados, cuando los socios de La Naval dilucidaban la manera de completar los avales de 13,1 millones de euros (el 13,3%) que les faltaban hasta los 97,6 millones que exigía Jan de Nul como garantía de reembolso para poner en marcha la construcción de un buque minero.

El consejo abordará el 3 de marzo el relevo al frente del astillero

Fuentes del sector consideran que Ingeteam logra un rédito exagerado

El 31 de enero se celebró una tensa reunión del Consejo de Administración en la que no hubo acuerdo entre los socios sobre la forma de avalar esos 13 millones entre las propuestas que se manejaban: el aplazamiento de pago a proveedores, confort letters de los accionistas asegurando la financiación o el aval de Ingeteam, uno de los socios.

El armador noruego Knutsen, con el 8,6% de las acciones y 12 barcos construidos en La Naval, no acudió a esa cita, pese a que era la fecha límite dada por Jan de Nul para resolver los problemas financieros. Ante esa situación, ese mismo día por la tarde, el Gobierno vasco, en lo que parece ser el hecho que precipitó la dimisión de Morenés, convocó a los accionistas en la sede de la SPRI para que firmaran un documento en el que respaldaban de una manera expresa el aval que proponía Ingeteam y que había aceptado el armador belga. A cambio, la empresa vasca, que tiene el 34,36% de las acciones del astillero, asumía de hecho el liderazgo en la toma de decisiones y de ese modo se rompía el pacto societario de que los acuerdos, incluidos los que hacían referencia a ampliaciones de capital, se adoptaban por unanimidad.

Pedro Morenés, quien además de presidente era consejero en representación de Astilleros de Murueta -tiene otro 34,36% de las acciones- presentó su dimisión en la doble condición.

Morenés, quien entre 1996 y 2002 fue secretario de Estado de Defensa, secretario de Estado de Seguridad en Interior, y secretario de Estado de Política Científica, seguirá siendo accionista a través de la sociedad INN.

El próximo 3 de marzo está convocada una nueva reunión del Consejo de Administración para nombrar presidente y completar ese órgano.

Fuentes cercanas a Knutsen evitaron ayer hacer un juicio de valor sobre la dimisión, pero criticaron la operación previa, en la que, según creen, Ingeteam ha sacado un rendimiento exagerado. Con un aval de 13,1 millones "cuando había otras opciones" ha logrado un cierto control de la compañía.

Otras fuentes del sector con intereses en La Naval critican que Ingeteam tiene la previsión de facturar 20 millones de euros con el nuevo buque. La compañía vasca no quiso ayer precisar si esa cifra se ajusta a su perspectiva de negocio a la hora de construir el nuevo buque encargado por Jan de Nul.

Según el relato del entorno de Knutsen, es además equivocado trasladar a la opinión pública que era el armador quien bloqueaba la construcción del buque "cuando nunca estuvo en entredicho" y además se oponía a la entrada del Gobierno, cuando solo pretendía que mientras lo estudiaba la Unión Europea se realizara un estudio de riesgos sobre su entrada.

Estas fuentes son muy críticas también con la imagen que se ha dado del astillero, al que prácticamente se daba por liquidado cuando se trata de una compañía saneada, con 55 millones de fondos propios, y que según la última tasación de sus activos de "hace dos años" aunque habrá caído sustancialmente, vale más de 150 millones de euros.

El astillero

- Accionistas. Ingeteam tiene el 34,36%, Astilleros de Murueta el 34,36%, Iniciativas Navales del Norte el 12,37%, Naviera del Nervión el 10,31% y el Grupo Knutsen el 8,6%.

- Las polémicas garantías. Banco Guipuzcoano aporta dos millones, Bankoa cinco, BBK cinco, el BES 15, Caja Madrid 22, Caja Rural de Navarra ocho, CAN tres, Catalunya Caixa 9,5, ICO 11, el Sabadell uno, el Santander tres, e Ingeteam 13,1.

- Situación financiera. La Naval tiene unos fondos propios de 55 millones de euros, y una plantilla de cerca de 400 empleados. El buque de Jan de Nul es, de momento, la única carga de trabajo del astillero.

- Conflicto societario. Knutsen ha denunciado ante el secretario del Consejo de Administración la firma del acuerdo de financiación en la sede de la SPRI en Bilbao

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de febrero de 2011

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