Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:FLAMENCO | Carmen Linares

Miguel Hernández y el flamenco

Miguel Hernández en el flamenco. Hubo ya alguna muestra -fundamentalmente por Enrique Morente-, pero nada de alcance de esta obra. Alcance, por lo menos, pretendido. No sé si todas las letras que se cantan en ellas son del poeta de Orihuela, pues de una sola audición no puedo sacar consecuencias de esa naturaleza, pero el núcleo del cante sí creo que se debe a Hernández. Y las adaptaciones están hechas con rigor, suenan a cante bien construido y contienen emoción. A ellas se les ha puesto música en general acertada, de la que son autores la misma Carmen Linares y Luis Pastor.

Carmen canta mucho, y canta muy bien. Con una rara intensidad y un sentimiento extraordinario. Lo suyo es un tour de force pocas veces igualado en el flamenco, del que sale con todos los triunfos en la mano. Está poseída del cante que hace, que se ve ha trabajado no solo con esfuerzo, sino con pasión. Se entrega al cante de manera absoluta, alcanzando una grandeza verdaderamente luminosa. Quizá, no lo sé, esta obra no hubiera sido cantada con tanto arte por otra persona.

Oasis abierto

Guitarras: Salvador Gutiérrez y Eduardo Pacheco. Percusión: Tino di Geraldo. Coros y palmas: Ana María González, Rosario Amador y Carmen Amaya. Cante y baile: Tomasito. Piano: Pablo Suárez. Madrid, 10 de febrero. Circo Price.

La presencia de Tomatito ya es otra cuestión, por mucho que se le aplaudiera puesto que tiene un público a quien este cantaor y bailaor jerezano gusta extraordinariamente. Querían algo rompedor -ha declarado Carmen-, y desde luego Tomasito lo es. Son varias actuaciones las suyas en la obra, bastante parecidas entre sí, pues el arte del personaje es realmente poco variado, y desde luego cada entrada suya rompe con el tono general de la pieza. Y ahí es donde surge el problema, pues no sé si un artista de esta naturaleza encaja en el decir de Miguel Hernández. Tampoco sé si todas las letras que hizo eran del poeta. La obra, a fin de cuentas, no es una historia contada con principio y fin, sino una serie de entradas y salidas de personajes, que en cada ocasión hacen uno o varios cantes, y poco más. La obra, como tal, no da para mucho ciertamente.

El grupo que acompañó a Carmen y Tomasito tuvo gran calidad, sobre todo en algunos de sus componentes, que tenían el carácter de invitados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 2011