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Cazados más de 16.000 pedófilos

Las fuerzas de seguridad miden por primera vez el alcance de la pornografía infantil en Internet - España, segundo país en descargas de este tipo tras EE UU

España es el segundo país del mundo donde se consume más pornografía infantil en la Red. El primero es Estados Unidos y el tercero, México. Así lo ha detectado un sistema informático de persecución internacional de este tipo de delincuencia empleado por la Guardia Civil, la Policía Nacional y policías autonómicas, así como por la Fundación Alia2. Según un informe sobre la pedofilia en España en 2010, presentado ayer, en los nueve primeros meses del año se localizaron más de 16.000 pedófilos, una parte de ellos detenidos en operaciones posteriores por las fuerzas de seguridad.

¿Por qué España está en cabeza en este siniestro ranking? Ni el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ni el jefe de la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, Juan Salom, ni el director general de la Fundación Alia2, Miguel Comín, que presentaron el estudio, pudieron responder a esta pregunta con claridad. "La verdad es que no tenemos una idea formada de las causas", reconoció Canalda. Se apuntaron posibilidades: el desconocimiento del internauta de que está cometiendo un delito, la amplia práctica de los españoles en el pirateo... Pero nada específico que pudiera dar una explicación al fenómeno.

"Cada descarga con menores es un delito que deja rastro", dice la Guardia Civil

El responsable de la Guardia Civil insistió en que tal vez en España se desconozca más que en el resto de países de la Unión Europea que la relación del usuario con el ordenador no es un acto privado, "aunque lo haga en el silencio en su domicilio, a oscuras y a las tres de la madrugada", por lo que el delincuente cree que va a salir impune. "Siempre queda rastro, aunque se suplante la identidad. Y cada descarga es un delito", advirtió. La mayor parte de las redes de pedofilia desarticuladas en España están compuestas por proxenetas o creadores de las imágenes -en cuyo caso se arriesgan a penas de hasta diez años de cárcel- y usuarios. La mayoría de estos últimos son individuos sin antecedentes penales que suelen pactar condenas menores a dos años que les libran de la prisión, según añadió el comandante Salom.

Estas huellas las detectan sistemas informáticos de rastreo como el configurado por Alia2, por los de otras entidades colaboradoras y los que manejan las fuerzas de seguridad. El de la Fundación Alia2 emplea una doble vía: el código genético de cada archivo y determinadas palabras clave: "sexo pequeñita", "niña violada" y otras similares. De enero a septiembre del pasado año, rastreó en la red global, todos los días a la misma hora, las descargas y las conexiones a través de las redes P2P (de intercambio de archivos) de estos pervertidos. Así, se detectaron 421.386 archivos de contenido pedófilo -según el Código Penal, imágenes de contenido sexual explícito protagonizadas por menores o adultos con menores-. Estados Unidos, España y México suman el 80% de ellos, proporción que permite afirmar a los autores del informe que existen dos velocidades en la posesión de pornografía infantil, con los países africanos en el extremo opuesto, dado su escaso desarrollo tecnológico.

El estudio tendrá continuidad anual. Mientras tanto, varias universidades trabajan en la motivación sociólogica de este tipo de delitos. La Universidad de Jaén, dijeron los promotores del informe, tiene muy avanzada la elaboración del perfil del pedófilo español.

Otras universidades, como la de Vigo, trabajan asimismo en la configuración de rastreadores que estrechen el círculo de estos delincuentes.

De consumidores a abusadores

El comandante jefe de la unidad de delitos telemáticos, de la Guardia Civil, Juan Salom, alerta sobre la "creciente" constatación de que numerosos pedófilos arrestados en el último año han dado un paso adelante en la perversión y se han convertido en pederastas, es decir, en abusadores, y cuelgan sus fotos o vídeos con menores en los archivos que intercambian a través de las redes P2P. La mayor parte de los menores explotados en los sitios pornográficos "no responden a tipología física española". Son pequeñas víctimas de las que nunca más se sabe y que las fuerzas de seguridad rara vez logran encontrar. Sin embargo, cuando el consumidor de pornografía se convierte en actor los menores sí son nacionales, contactados (y engañados) a través de redes sociales. Esta proximidad haría más factible encontrar a los menores y rescatarlos de una espiral atroz. Por esa razón el comandante Salom pidió cobertura legal para el "agente infiltrado", es decir, personas que simulan ser pedófilos, intercambian descargas y forman parte de sus foros para ganar su confianza y arrestarles en el momento adecuado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2011

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