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El fundador de Wikileaks lucha por evitar su extradición a Suecia

La defensa de Assange asegura que la Corte escandinava no le dará un juicio justo

Assange no tendrá un juicio justo en Suecia. La opinión pública sueca piensa que es un cobarde que no se atreve a presentarse a declarar. La fiscal escandinava que reabrió su caso, Marianne Ny, es una mujer que tiene prejuicios frente a los hombres y no cejará hasta que le enchirone. Son tres de los argumentos que ayer se pudieron oír en la Corte Real de Woolwich, donde se dirime la extradición del editor australiano por presuntos delitos de índole sexual. La vista fue todo un duelo de esgrima entre el pomposo y hábil abogado defensor, Geoffrey Robertson, frente a la incisiva e irónica fiscal, Clare Montgomery. La vista se retoma hoy a las diez (una hora menos en la Península).

El fundador de Wikileaks afronta cuatro cargos por delito sexual

El equipo de abogados del fundador de Wikileaks optó por poner sobre la mesa algunas de las pruebas del previsible futuro juicio en Suecia para intentar frenar la extradición. Así, los mensajes de la cuenta de Twitter de Miss. A, la denunciante sobre cuyo testimonio se han presentado tres de los cuatro cargos contra Assange, se convirtieron en inesperados protagonistas de la vista.

Al estrado se subió a declarar por la tarde Göran Rudling, hombre cuya madre fue violada por su padrastro y que lucha en Suecia por un cambio en la ley sobre la violación. Rudling declaró que Miss A., que denunció haber sufrido un primer asalto por parte de Julian Assange el 14 de agosto en Estocolmo, eliminó sus mensajes de los días 15 y 16 de agosto en la red Twitter. En uno de ellos, decía: "Sentada al aire libre a las 02.00 y sin casi frío con la gente más cool

e inteligente del mundo, es alucinante". Lo escribió 20 horas después del supuesto abuso, hecho que Rudling descubrió y puso en conocimiento de la policía. La fiscal Montgomery arguyó que Miss A. eliminó los mensajes para evitar el foco mediático.

La defensa de Assange presentó a otra testigo, la exjueza sueca Brita Sundberg-Weitman, que describió a la fiscal Marianne Ny como una mujer con muchos prejuicios frente a los hombres: "Está tan preocupada con la situación de las mujeres maltratadas y violadas", dijo, "que ha perdido el equilibrio". Argumentó que la fiscal podría haber pedido a Assange que declarara desde suelo británico por videoconferencia o desde la Embajada sueca. "Su actitud parece maliciosa", declaró.

Fue entonces cuando se vivió uno de los momentos más vibrantes de la vista. Un duelo dialéctico por todo lo alto entre la exjueza e implacable fiscal Montgomery. La fiscal arremetió con incisivas preguntas y atacó las opiniones de Sundberg-Weitman sobre la fiscal Ny, mientras la exjueza le respondía con la retranca de sus muchos años de oficio. Se enzarzaron en cuestiones jurídicas y la ex jueza se mostró preocupada por la actual situación de la justicia en su país.

Julian Assange salió sobre las 17.30 (18.30, hora peninsular española) a pronunciar unas palabras: "En los últimos cinco meses y medio hemos visto cómo se ha aplicado una caja negra a mi vida. Por fuera de esa caja se escribió la palabra violación. Esa caja, ahora, gracias a este proceso iniciado, está siendo abierta. Espero que en estos días podamos ver que esa caja en realidad está vacía y no tiene nada que ver con las palabras que le escribieron encima".

La vista se abrió con una alocución de Robertson, que declaró que un juicio justo en Suecia es imposible: el país y la prensa, dijo, están predispuestos. La defensa también alegó que los cargos contra Assange no serían delito en el Reino Unido. La fiscal Montgomery contraatacó con firmeza: "El señor Assange tuvo relaciones sexuales con una mujer y se aprovechó de que estaba dormida", dijo, sosteniendo que eso también es delito con la ley inglesa en la mano. Hoy, durante todo el día, el duelo continúa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de febrero de 2011