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Las consecuencias de un acuerdo histórico

Gobierno y sindicatos rechazan desligar los sueldos de la inflación

Alemania pide vincular la retribución a la productividad y los beneficios

No gustó al Gobierno, mucho menos a los sindicatos, y hasta fue recibido con frialdad entre los empresarios. La propuesta de Alemania de desvincular la negociación de los salarios en los convenios colectivos de la evolución de los precios produjo ayer el rechazo del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, quien defendió que el modelo con cláusulas de revisión (que son las que permiten adaptar los incrementos de sueldo a la subida del IPC y, por tanto, evitar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores) "no ha tenido una mala experiencia" y también sirve para "recuperar" pérdidas empresariales, como ocurrió en 2010. "Tuvimos un mal año en 2009, con desplome de precios y salarios ya pactados, pero en 2010 el crecimiento del 1,1% de los sueldos y la subida de precios mas allá del 3% nos permitió recuperar las pérdidas de empresas que se produjeron por la estabilización de los salarios", explicó Gómez en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum.

Zapatero deja el debate en manos de los agentes sociales

En este mismo encuentro, el presidente de la patronal madrileña CEIM y vicepresidente de CEOE, Arturo Fernández, opinó que ligar la subida salarial a productividad y beneficio de las empresas sería un "cambio radical y complicado".

La supresión de las cláusulas de revisión salarial en los convenios es una de las medidas de un plan de competitividad que propone Alemania como condición para reforzar el fondo de rescate.

En España, en cualquier caso, solo el 45% de los convenios tiene la cláusula de revisión salarial. El Banco de España y los organismos internacionales también han pedido en repetidas ocasiones que se eliminen estas revisiones salariales arguyendo que la economía española tiene un grave problema de productividad y competitividad y ligar las retribuciones a estos conceptos estimularía su crecimiento.

Otras medidas del plan alemán consisten en limitar por ley el déficit y la deuda pública y elevar las deudas de jubilación, en función de la evolución de la esperanza de vida, terreno en el que España acaba de llegar a un acuerdo y fija el retiro en 67 años.

Tras este pacto, sindicatos y empresarios empiezan a discutir ahora la negociación colectiva. En esta línea, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, evitó valorar la propuesta del Gobierno alemán y dejó la cuestión en manos de los agentes sociales. "Dejemos a la negociación colectiva lo que le corresponde, y a los sindicatos y empresarios, que han establecido un principio de compromiso", respondió Zapatero a una pregunta sobre este punto. La patronal y los sindicatos tienen hasta el 19 de marzo de plazo para llegar a un acuerdo, transcurrido el cual, si no hay consenso entre las partes el Gobierno entrará a regular.

Los secretarios generales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, coincidieron en tildar de "grave error" la propuesta alemana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2011