Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:

Camino de la afectación

En un gesto de gentileza cinéfila no demasiado habitual en nuestros circuitos de distribución, el rescate de Leche (2008) y Huevo (2007) -en mejorable proyección digital, eso sí- permite a los espectadores de Miel, estrenada la semana pasada, completar la llamada trilogía de Yusuf, en la que el turco Semih Kaplanoglu recorre la vida del personaje homónimo en orden cronológico inverso. Esta particular dosificación de las entregas invita, no obstante, a alterar el plan original y seguir el tránsito vital de Yusuf -de niño vulnerable a poeta reconciliado con sus raíces, pasando por la fase de ensimismado artista cachorro- con linealidad biográfica.

Las dos películas ponen en evidencia que Kaplanoglu ha avanzado de una cierta espontaneidad expresiva hacia una palpable afectación de sus maneras. Amante de los puntos suspensivos y de una poética de la esencialidad que aún no ha conquistado por completo, el cineasta se afirma como calígrafo de un simulacro esteticista de cine contemplativo. El plano sostenido que cierra Leche parece el agujero negro que absorbió todas las posibilidades de madurez que apuntaban en la estimable Huevo: el rostro del protagonista enfrentado al tour de force en dirección de actores que supone mantener estólido gesto de bacalao hasta la mineralización del rictus.

LECHE

Dirección: Semih Kaplanoglu.

Intérpretes: Melíh Selçuk, Basak Köklükaya, Riza Akin.

Género: drama. Turquía, 2008. Duración: 107 minutos.

HUEVO

Dirección: Semih Kaplanoglu.

Intérpretes: Nejat Isler, Cengiz Bozkurt, Saadet Aksoy.

Género: drama. Turquia, 2007.

Duración: 97 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2011