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Feijóo se fija como reto aumentar los fondos comunitarios para la eurorregión

En Oporto, bajo las líneas rectas que el arquitecto Álvaro Siza trazó para el auditorio de la Fundación Serralbes y con citas al Nobel, también portugués, José Saramago, asumió ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, la presidencia de la comunidad de trabajo Galicia-Norte de Portugal, que ostentará hasta 2013. Dos años de mandato, con el reto de obtener fondos comunitarios para la eurorregión cuando Europa amenaza con cortar el grifo de las ayudas económicas.

Ese fue el principal objetivo que se fijó: la negociación de los presupuestos de la UE entre 2014 y 2020 y el aterrizaje suave de las subvenciones que ya defendió el presidente gallego ante el Comité de las Regiones. En el traspaso de poderes al frente de la institución -que le cedió el presidente de la Comisión de Coordinación e Desarrollo Regional do Norte, Carlos Lage- Feijóo evitó criticar al Gobierno luso por retrasar la conexión por Alta Velocidad entre Vigo y Oporto para primar el trazado Madrid-Lisboa, como sí hizo su antecesor, Carlos Lage, y con más dureza en el mismo acto, el secretario do Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao.

El presidente se conformó con una alusión genérica a los transportes -el ferrocarril y el AVE- "sin olvidar las posibilidades del mar". Como antes había hecho el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, Feijóo glosó las oportunidades del proyecto de eurociudad Verín-Chaves, un modo de aprovechar las sinergias de estos dos polos industriales a cada lado de la frontera, el laboratorio de nanotecnología de Braga o el Campus do Mar, e invitó a sus colegas lusos, a acoger dentro de este mismo organismo a Castilla y León, una apuesta por ampliar la eurorregión que el presidente gallego apadrinó hace unos meses.

Su discurso incluyó una invitación a los ciudadanos de las zonas fronterizas, 7,5 millones de personas a la espera de que se incorpore Castilla y León, para que la eurorregión pase de ser "un mero enclave geográfico" a suscitar en los habitantes a uno y otro lado de a raia "esperanza y orgullo" de pertenecer a ella. Para lograrlo, abogó por "acercarla" a los ciudadanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2011