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Pugna por las alcaldías

La 'batalla de Barcelona' llega a otras ciudades

CiU intenta relevar al PSC del poder municipal en las próximas elecciones

Barcelona es la madre de todas las batallas de las próximas elecciones municipales para el PSC y el PSOE. La sentencia es del socialista Joaquim Nadal y resume la envergadura del envite en las elecciones municipales del 22-M. Tras arrasar el 28-N, CiU se apresta a consolidar su hegemonía en los municipios y amenaza, entre otras cosas, con desbancar al PSC en Barcelona, Tarragona y Girona. Bajo la alargada sombra de Barcelona, una decena de localidades focalizan la batalla. Este es un repaso de todas ellas.

- ¿Barcelona, fin de etapa? La ciudad de Barcelona ha tenido alcalde socialista de forma ininterrumpida durante 32 años. Y es en las próximas elecciones municipales cuando la tortilla puede dar la vuelta. Al menos, todas las encuestas así lo indican. Claro que, por ahora, la primera incógnita por despejar es quién se enfrentará a Xavier Trias (CiU), que espera obtener los frutos de ocho años de travesía por el desierto. El actual alcalde, Jordi Hereu, o Montserrat Tura deberán poner toda la carne en el asador si quieren finiquitar la sangría de votos socialistas en Barcelona. Sin la complicidad de su partido, a Hereu le acompaña, además, el dudoso honor de ser el primer alcalde suspendido por la ciudadanía (un 4,1 de nota) según el barómetro municipal de julio pasado. En esa encuesta, CiU tenía el 18% de intención de voto y el PSC, el 10%.

Hereu o Tura tendrán la misión de frenar la sangría de votos socialistas

CiU aspira en Girona a derrotar a Pia Bosch, el relevo de Anna Pagans

Iniciativa planea rescatar dos de sus feudos: Cerdanyola y Sant Feliu

El alcalde de Tarragona fía su suerte, en parte, al resultado de ERC

El PP apuesta por Badalona con el discurso agresivo de García Albiol

En juego está la alcaldía de la ciudad, que no es poco, pero también la misma marca del PSC tras perder la Generalitat. De ahí que estas municipales en la capital sean especialmente importantes, ya que podrían dar lugar al sorpasso que cambie el panorama del lado mar de la plaza de Sant Jaume. Si, finalmente, se produjera el vuelco, la incógnita siguiente es en qué condiciones podría gobernar Trias en caso de que necesitara apoyos. Las combinaciones dependerán del número de concejales: el PSC tiene ahora 14; CiU, 12; 7 el PP; 4 ERC y 4 ICV-EUiA. Está por ver, además, si la tendencia al alza del PP le proporciona más ediles y cuál es el resultado de ERC compartiendo cartel con Reagrupament. Queda la duda de si el partido de Joan Laporta tendrá algún impacto en el resultado.

- Tarragona y el fiel de ERC. El gobierno de PSC en coalición con ERC confía en reeditar los resultados que auparon al socialista Josep Fèlix Ballesteros a la alcaldía tras 18 años de mandato de CiU. Para ello, los socialistas dependen de que ERC repita, al menos, sus ediles. Los resultados se prevén ajustados y el PSC observa con preocupación la pérdida de su granero de votos en la población de La Canonja, que se segregó en abril de 2010. Con esta realidad, el PSC confía en mantener sus 13 concejales, pero CiU aspira a sumar uno o dos más con Victòria Forns, su nueva apuesta. Si CiU sube, se abriría la puerta a una coalición CiU-PP. Tras el batacazo en las autonómicas, Sergi de los Ríos (ERC) aspira a que sus dos concejales salvaguarden la alcaldía para la izquierda.

Una situación paralela se vive en Reus (Baix Camp): un pacto entre CiU y PP desbancaría al tripartito de izquierdas y al alcalde socialista de Miquel Lluís Pérez. Ante la previsible caída de ICV y ERC a rebufo de las autonómicas, el resultado de partidos minoritarias como la CORI, cuyo único concejal, Santi Santamaría, ha acudido a los plenos caracterizado como Elvis Presley, pueden decantar el color de la alcaldía.

Mientras CiU parece tener a resguardo Tortosa y Amposta, toda la provincia mirará de reojo El Vendrell. Gobernado por CiU, el alcalde ha necesitado para gobernar el apoyo del partido xenófobo Plataforma per Catalunya, que en 2007 irrumpió con cuatro ediles como tercera fuerza por delante del PP. La incógnita es si progresará y si el fenómeno se contagiará a otras localidades.

- Badalona: la pujanza del PP. En Badalona, el principal interrogante es saber qué resultados del Partido Popular, cuyo líder, Xavier García Albiol ha capitaneado polémicas campañas en las que ha vinculado inmigración y delincuencia. Y si el gobierno triangular de PSC, CiU y ERC resistirá la acometida. Encuestas de CiU dan por ahora la victoria al PP. Está por ver si la estrategia de Albiol tendrá éxito. Su discurso ha conectado por ahora con parte del electorado. De hecho, el PP pasó de cinco ediles a siete en 2007, convirtiéndose en la segunda fuerza más votada. La pujanza popular coincidió con el descenso de los socialistas, que hasta 2007 gobernaban con ERC e ICV, y que pasaron de 12 concejales a 9.

Las opciones de que Albiol dé al PP su primera gran alcaldía en Cataluña pasan por su capacidad de llegar a un pacto con otro partido que le permita gobernar. Y no parece fácil por el impacto de sus declaraciones que muchos consideran que rozan o son xenófobas.

Pese a que no es un termómetro determinante, CiU fue el partido más votado en el 28-N, mientras que el PSC perdía 10 puntos respecto a 2006. El PP fue el tercero. El alcalde Jordi Serra (PSC) se estrenará en campaña tras sustituir en el cargo a Maite Arqué, que fue nombrada senadora. Serra ha lidiado con el descontento de algunos barrios (La Salut, Llefià, Artigues), donde la convivencia entre la población autóctona y la inmigrante ha generado quejas por ambas partes.

En Castelldefels, gobierna el socialista Joan Sau con el apoyo de CiU e ICV-EUIA. Su reto es complicado: por primera vez en 30 años, en el 28-N, el PP superó a los socialistas por 200 votos. Sau asegura estar "muy tranquilo" pero espera que los electores entiendan que son "elecciones diferentes". Mientras, los populares sacan pecho y se erigen como los únicos que pueden dar un cambio de rumbo. El líder del PP de Castelldefels, Manuel Reyes, dice que su partido "es la alternativa" y que el tripartito de Castelldefels ha sido "peor" que el de la Generalitat.

- El relevo en Girona. El PSC se ha volcado en defender Girona, uno de sus bastiones más sólidos. Con Anna Pagans al frente de la alcaldía, han mantenido esta formando tripartito con ERC e ICV en los últimos comicios. Ahora, el aparato del PSC ha consumado el relevo y presenta a las elecciones a Pia Bosch, ex delegada del Gobierno, diputada y concejal en la etapa de Joaquim. El PSC confía en que su popularidad evite una sangría de votos y frenar su caída de apoyos desde 2003. El mayor temor de los socialistas es que CiU logre un buen resultado que le dé la oportunidad de gobernar junto a ICV (uno de los partidos con un voto más sólido en la ciudad). Ya en 2007, Carles Puigdemont, cabeza de lista de CiU, buscó el pacto, sin éxito, con el resto de grupos para desbancar al PSC. Pero se impuso el clásico tripartito.

Y en Figueres se vive el fenómeno Santi Vila. El joven alcalde se estrenó como cabeza de lista en las autonómicas y logró un resultado histórico para CiU, que pasó de siete a nueve diputados. Todo apunta a que tendrá pocas dificultades para revalidar la alcaldía. En 2007, CiU y PSC sellaron una alianza pero el idilio acabó como el rosario de la aurora. En febrero de 2010, Vila rompió el pacto, entre acusaciones de desbarajuste en las cuentas municipales de cultura, que gestionaba el PSC. La sociovergencia parece irrepetible. Ya en 2007, el PSC sufrió un fuerte revés y aspira a ser el segundo partido de la mano de un nuevo cabeza de lista, Pere Casellas, que fue diputado y concejal.

Salt (Gironès), el municipio con uno de los índices más altos de inmigración (más del 40%) llega a las urnas con el corazón dividido entre PSC y CiU. En 2007, Iolanda Pineda (PSC) accedió a la alcaldía por solo 176 votos más que CiU (un edil más). Y en 2003, CiU venció al PSC por 500 votos. El PSC confía en la joven alcaldesa, que logró apaciguar en marzo pasado el conflicto entre autóctonos e inmigrantes. Pineda logró más refuerzos policiales para evitar la sensación de inseguridad y ha fortalecido los equipos de mediación en las comunidades de vecinos. Su última medida ha sido que los Ayuntamientos puedan emitir informes vinculantes a la hora de conceder el arraigo o el reagrupamiento a extranjeros. Jaume Torramadé, de CiU, y ex alcalde de la ciudad, acusó a Pineda de pedir una medida que "va en contradicción con lo hecho hasta ahora" por su gobierno. A pesar de eso, votó a favor.

- La esperanza de ICV.

En el Vallès, las miradas se dirigirán a Cerdanyola después de que hace un año PSC y CiU apoyaran una moción para expulsar al alcalde ecosocialista Antoni Morral. ICV y CiU eran socios desde 2003 y sus desavenencias saltaron por los aires por cómo se debía dirigir el centro direccional. En un exaltado pleno, Morral expulsó a los ediles de CiU y así acabó un matrimonio de conveniencia que duró siete años y que impidió gobernar al PSC, la fuerza más votada. En mayo repiten como candidatos Morral y Carme Carmona (actual alcaldesa del PSC) pero no Consol Pla (CiU), que hasta ahora decidía la orientación del gobierno para uno u otro lado.

ICV desea recuperar Sant Feliu de Llobregat, donde gana siempre aunque desde 2003 un pacto entre PSC, CiU y ERC le desbancó de la alcaldía y acabó con la hegemonía verde. Sant Feliu cambió de alcalde en diciembre: Juan Antonio Vázquez (PSC) renunció por razones personales y cedió el testigo a la edil de cultura, Lourdes Borrell, que no es militante. No lo tendrá fácil porque el tripartito se rompió -ERC dejó el pacto hace un año- e ICV quiere recuperar la alcaldía. La situación despeja el camino a ICV y lo complica para el PSC.

Esta información ha sido elaborada por Blanca Cia, Ferran Balsells, Fermín Robles, Rebeca Carranco, Ivanna Vallespir, Sira Oliver, Maiol Roger y Àngels Piñol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 2011