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Europa y Estados Unidos discrepan de las recetas contra la crisis

"Si el euro fracasa, fracasa Europa". La canciller de Alemania, Angela Merkel, repitió ayer ese mantra en el Foro Económico Mundial de Davos, al que han acudido en masa los mandatarios europeos para defender la Unión ante los embates de la crisis fiscal. Merkel defendió la vía alemana -"ahorro y crecimiento no tienen por qué ser términos antagónicos"- y la necesidad de seguir en el camino de austeridad que ha marcado Alemania para toda Europa. Y al que le ha salido un alumno aventajado: El primer ministro británico, David Cameron, apareció ayer por Davos para hacer una encendida defensa de los planes de recortes en toda Europa. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, defendió la receta contraria: no precipitarse en la reducción del gasto público hasta que la recuperación se consolide. Davos fue así el escenario de un capítulo más de ese interminable debate entre austeridad y crecimiento, que marcará la agenda económica a ambos lados del Atlántico durante los próximos años.

En un discurso ante la élite económica mundial, Cameron volvió a defender con uñas y dientes los recortes europeos -entre los que el británico es uno de los más destacados, con la reducción de medio millón de empleos públicos, entre otras medidas-, destinados a embridar déficits públicos desbocados. La prioridad de Europa "debe ser matar el fantasma de esas gigantescas deudas soberanas", explicó.

Esa estrategia ha tropezado con una piedra en el camino: Reino Unido anunció el pasado viernes una caída del 0,5% del PIB, que alienta los argumentos de quienes aseguran que la oleada de austeridad que recorre Europa puede provocar una recaída en la recesión en algunos países.

A diferencia de Cameron, Geithner, presentó poco después una visión casi opuesta, al afirmar que no es "razonable" reducir los déficits públicos mediante drásticos recortes en el gasto público en este momento, al menos en EE UU. "Algunos quieren ir muy rápido en lo referente a los recortes en los gastos: ese no es un método razonable", atacó. "Hay que estar seguro de no afectar la reactivación", insistió: "Pasar demasiado rápido a recortes sustanciales puede hundir un incipiente crecimiento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de enero de 2011