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Muere el cura Don Felisindo, militante histórico del PP

"¡El muerto es mío!", clamó con autoridad Felisindo Rodríguez -ataviado con sotana abotonada desde el cuello hasta los pies- ante la presencia de la Guardia Civil y del empresario de una funeraria verinense de la competencia que intentaba hacerse cargo del cuerpo, aún yacente en la carretera, de una víctima de un accidente de tráfico ocurrido hace años en las inmediaciones de Verín. Felisindo Rodríguez (fallecido el martes a los 77 años y enterrado ayer) fue prácticamente toda su vida adulta Don Felisindo, el cura de Tamaguelos.

El titular de las parroquias de Tamaguelos, Tamagos y Mourazos (Verín) ejerció con la misma soltura y dotes de mando sus facetas empresarial, apostólica y política. Fue el mayor conseguidor de votos del rural ourensano para el PP de la era de Fraga. Propietario de una empresa de pompas fúnebres, accedía al despacho del presidente de la Xunta con la misma autoridad con la que reclamaba ante la Guardia Civil el muerto del accidente de tráfico para su negocio.

Su activa y escasamente ortodoxa participación política lo convirtió en el primer sacerdote en sentarse, para dar explicaciones, ante una comisión parlamentaria por haber iniciado, en su comarca de Verín, unas obras de la Xunta, sin haber sido previamente adjudicadas. Por esta misma cuestión respondió ante la Justicia. No hubo culpables. Los jueces tildaron el asunto de "chapuza administrativa" y don Felisindo continuó ejerciendo sus magisterios, incluido el de profesor de Religión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 2011