Crítica:LA PELÍCULA DE LA SEMANACrítica
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Divertida... pero no tanto

Existe una larga y a veces estimulante tradición en el cine y en la novela de acción de contar las turbulencias que pueden agitar a la todopoderosa y genéticamente cenagosa CIA cuando, obedeciendo a criterios enigmáticos o sórdidos, esta decide exterminar a agentes muy cualificados, legendarios o en retiro. Cuando el tema ha ido en serio han surgido películas tan atractivas y desasosegantes como Los tres días del cóndor, dirigida por el siempre añorado Sydney Pollack, o más recientemente la modélica saga del amnésico y torturado Jason Bourne. Robert de Niro, ese actor tan bueno como en ocasiones irritante por su abuso de tics, también ha demostrado ser un director potente en el estremecedor retrato del patriótico nacimiento de esa agencia destinada a salvaguardar a cualquier infame precio el imperio americano de la invasión de los bárbaros en la obra maestra El buen pastor. Cuando se ha elegido el esperpento y la parodia para retratar la desmesurada estupidez que puede acompañar a esa organización que presuntamente cultiva la inteligencia, como hicieron los hermanos Coen en Quemar después de leer, el resultado no ha sido tan gracioso como pretendían sus corrosivos autores.

RED

Dirección: Robert Schwentke.

Intérpretes: Bruce Willis, Mary-Louise Parker, Helen Mirren, John Malkovich, Brian Cox, Morgan Freeman.

Género: aventuras. EE UU, 2010. Duración: 111 minutos.

Red, adaptación de un cómic de Warren Ellis y Cully Hamner que desconozco, pertenece al segundo grupo, al territorio de la farsa, ambientada entre un grupo de retirados agentes de élite de la CIA que ven turbada su aburrida y solitaria vejez porque su antigua casa ha ordenado su muerte, ya que estos fueron testigos años antes de movidas siniestras que pueden afectar a la seguridad nacional.

El argumento no es demasiado original, pero utiliza un recurso que ejerce de infalible talismán para la taquilla. Consiste en reunir a un grupo de actores con currículo glorioso o que gozaron en alguna época de suntuoso tirón comercial para que se metan en la piel de antiguos colegas, gente presuntamente acabada, que retorna con melancolía, sabiduría y éxito a la acción, en nombre de la supervivencia o de una causa noble. El astuto tarugo Sylvester Stallone aplicó recientemente esa fórmula con éxito notable en Los mercenarios, convenciendo a Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, Jet Li, Dolph Lundgren y otros iconos del mamporrero de que se unieran al intelectual personaje que él representa para regocijo de sus eternos fans.

En Red el listón está más alto. Acompañando a Willis (notable y desaprovechado actor de comedia, como demostró en la serie Luz de luna) encontramos auténticos pesos pesados como Morgan Freeman, Helen Mirren y John Malkovich. Y en papeles secundarios actores tan compactos como Brian Cox, Richard Dreyfuss y James Remar.

El director Robert Schwenke dispone de este lujoso conjunto histriónico y consigue una moderada gracia. Hay gags que funcionan, estética de cómic y la sensación de que todos se lo han pasado muy bien en este divertimento abarrotado de claves y guiños. Esa alegría que impregna a sus protagonistas en la convicción de que todo es muy hilarante, agudo y disparatado no me resulta excesivamente contagiosa. Me río en algún momento de Red, la veo y la escucho con cierto agrado, la olvido rápido.

Helen Mirren y John Malkovich, en un fotograma de <i>Red.</i>
Helen Mirren y John Malkovich, en un fotograma de <i>Red.</i>
El crítico de cine disecciona la nueva película de Clint Eastwood, 'Más allá de la vida', la adaptación del cómic 'Red' y lo último de Harrison Ford, 'Morning glory'. También opina sobre la polémica de la Academia de cine: "Estoy seguro de que Alex de la Iglesia tiene razón al dimitir".L. ALMODÓVAR / Á. DE LA RUA

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de enero de 2011.

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