Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:MÚSICA

Cut Copy no necesita a Lady Gaga

El pop electrónico nuevaolero de los australianos apasionó a todo el mundo, pero pasaron de telonear a grandes estre-llas. ¿Revalidarán el éxito de su debut?

El pop electrónico nuevaolero de los australianos apasionó a todo el mundo, pero pasaron de telonear a grandes estre-llas. ¿Revalidarán el éxito de su debut?

"En el reloj pone que son las siete, pero por lo que a mí respecta podría ser cualquier otra hora". Tim Hoey, bajista y guitarrista del grupo australiano Cut Copy, se disculpa desde Melbourne por el jet lag acumulado tras visitar Nueva York y Los Ángeles en una misma semana. Falta muy poco para que el tercer álbum de la banda, Zonoscope, se publique en todo el mundo y la expectación es máxima. Su público aguarda la continuación del magnífico In ghost colours; su discográfica, Modular, y su distribuidora, la multinacional Universal, apuestan con fuerza por que sea el álbum de su despegue comercial definitivo; y ellos mismos están ansiosos por mostrar su trabajo de los últimos dos años. "Estoy muy nervioso por ver la reacción de la gente", admite Hoey.

"El nuevo disco es eufórico con un aire trascendental. Pero no somos Santana"

Su inminente gira mundial los traerá a España y promete llenar las salas con los fans entusiastas que han ido recolectando. Esa es una de las razones por las que rechazaron ofertas para telonear a tres artistas tan importantes como distintos entre sí: Coldplay, Nine Inch Nails o Lady Gaga. Esta última les ofreció acompañarla en directo durante un año. "No los rechazamos necesariamente por razones personales o artísticas. Queríamos concentrarnos en nuestro público", aclara. Un público que con sus entradas sufragará directamente la carrera futura de Cut Copy, como marca la nueva situación de la industria. "Nunca he visto un céntimo por la música que hayamos vendido. No sé si Rihanna lo consigue, pero nosotros no creo que hayamos recuperado el dinero gastado en publicar nuestros discos".

Si Cut Copy se han ganado un respeto entre la miríada de artistas de pop electrónico de los últimos años no ha sido por estar en el lugar adecuado en el momento correcto, sino por sus méritos artísticos. Su debut, Bright neon love, destacó entre el revival ochentero general de 2004 a pesar de que, según Hoey, "nadie sabía tocar un instrumento en el grupo. Se trataba más de la actitud". Fue su continuación, In ghost colours, el trabajo que les aportó la relevancia de la que disfrutan, convirtiéndose en la obra maestra de un hipotético sonido Australia, etiqueta que compartirían con bandas contemporáneas como Midnight Juggernauts o Empire of the Sun. "La mayoría de la gente cree que el sonido australiano es AC/DC", bromea. Su amalgama de guitarras shoegaze y sintetizadores recubrían una mágica colección de canciones pop. Un clásico instantáneo que se han propuesto no revisitar. "Antes de entrar al estudio sabíamos que queríamos reimaginar el sonido de Cut Copy, derribarlo todo y volver a construirlo desde otro punto de vista", explica.

La mayor novedad en el nuevo sonido del grupo es el hecho de haber prescindido de Tim Goldsworthy, dueño de un tercio del sello DFA y responsable del sonido de In ghost colours. "Queríamos que este disco fuera más autoproducido. Nos encerramos en una nave industrial durante muchos meses para desarrollarnos como banda. Grabamos horas de improvisaciones de las que fuimos escogiendo las mejores partes". Este método, junto a la colaboración puntual de Ben Allen (productor del aclamado Merriweather Post Pavilion, de Animal Collective), da al álbum un aire más psicodélico y disperso, pero continúa estando al servicio de la estructura pop clásica. "Es un disco eufórico e hipnótico, con un aire transcendental, de meditación. Pero no nos hemos convertido en Santana", aclara.

Sus filias musicales también han evolucionado. "Escuchamos mucho a artistas influenciados por música africana en los setenta y los ochenta, como Fleetwood Mac y Talking Heads". Y es que Cut Copy nunca se han caracterizado por liderar tendencias. "Intentamos concentrarnos en conseguir algo de calidad según nuestro propio criterio", explica. Su nueva estética se acomoda en la misma época. La portada de Zonoscope es un apocalíptico fotomontaje del japonés Tsunehisa Kimura en el que se muestra la ciudad de Nueva York anegada por una catarata, en sintonía con portadas de rock americano de finales de los setenta como la de Livin' on the faultine, de The Doobie Brothers. "Queríamos recrear la unión de dos mundos. Un fenómeno natural se apodera del mundo urbano. Como nuestra música, es la mezcla de algo sintético combinado con algo puramente natural y orgánico".

Zonoscope se publica el 4 de febrero en Universal. Cut Copy actúa el 22 de marzo en Madrid (sala Heineken, ciclo Heineken Music Selector).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de enero de 2011