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Portugal juzga cinco años después la muerte de un 'scout' madrileño

El fiscal acusa de homicidio a los cinco monitores de una acampada en Portugal

El tribunal de Sesimbra, a 40 kilómetros de Lisboa, celebrará a partir de marzo el juicio por la muerte de Diego Amador, un scout madrileño que falleció durante una acampada en Portugal. El director del campamento y otros cuatro monitores del grupo scout Luján 102, con sede en el barrio del Pilar, se enfrentan a una acusación por homicidio imprudente grave tras el fallecimiento del menor en 2005. Más de cinco años después, desde el próximo 9 de marzo, testigos e imputados declararán en el juzgado o por videoconferencia sobre lo ocurrido durante el caluroso 4 de agosto de 2005 (los termómetros llegaron a marcar 38 grados) en el que falleció Amador.

Un grupo de 24 adolescentes de entre 11 y 14 años participaba entonces en la acampada que preveía recorrer 50 kilómetros en tres días. El recorrido del 4 de agosto era de ocho kilómetros. Los chavales se quedaron sin agua en un camino falto de sombras, según el relato del fiscal. Diego fue atendido días antes por una herida en el pie que "desaconsejaba el esfuerzo físico", añade el Ministerio Público. Tras caminar varias horas, empezó a quejarse de que le dolía la cabeza. "Se presentaba desfigurado y tambaleante, su habla era incoherente", según la Fiscalía, que culpa a los acusados de saltarse el reconocimiento previo del terreno, lo que provocó que el grupo se perdiera. Un monitor intentó pedir ayuda por el móvil, que no funcionó. Encontró un teléfono en una cantera desde el que avisó a los bomberos.

Diego Amador, de 13 años, murió en una caminata por un golpe de calor

Diego Amador falleció cuando iba a ser evacuado en helicóptero. Murió por "un cuadro de agotamiento físico asociado a la exposición de calor", según el fiscal. Los acusados alegaron que el menor era scout desde hacía "cuatro o cinco años" y que estaba acostumbrado a acampadas y caminatas de montañas más exigentes y con temperaturas similares a la del día que murió.

El padre del fallecido, Enrique Amador, aseguró ayer que está "satisfecho" de que finalmente se celebre el juicio. "Agradecemos la firmeza de la justicia portuguesa", añadió. Los cinco acusados cuentan desde el principio del proceso con el respaldo de la Federación de Asociaciones de Scouts de España (Asde), a la que se sumaron un grupo de padres del grupo Luján 102. El secretario general de Asde, Fernando Ardoz, habló ayer en su nombre. "Lo están pasando muy mal, esperaban el juicio cuanto antes porque están convencidos de que no hubo ninguna irresponsabilidad". El director del campamento sigue colaborando con el grupo scout. Los cuatro monitores abandonaron el grupo después de la muerte del menor, según Ardoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de enero de 2011