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Los inversores vuelven a la carga con Portugal y amenazan a España

La prima de riesgo lusa roza los máximos que alcanzó en la crisis de Irlanda, a finales de noviembre, y aumenta las dudas sobre la deuda española

La tregua navideña terminó. Con la vuelta a la actividad habitual de los mercados, regresaron también todos esos miedos y especulaciones que los mueven. El temor a que Portugal sea la tercera ficha de dominó en caer -es decir, en el tercer país tras Grecia e Irlanda que pide el rescate-, ha vuelto a prender el mercado esta semana. De reojo, todos miran a España.

Los inversores retomaron sus apuestas a la baja contra la deuda portuguesa y extendieron sus dudas hacia la española tras un final de diciembre en el que las tensiones se había relajado. La confianza que China ha manifestado estos días sobre la deuda española ha tenido un efecto efímero. Las emisiones de deuda que preparan varios países para la semana que viene cargaron más las dudas.

Varios países realizarán subastas de deuda pública la próxima semana

Sócrates anuncia que la economía creció en 2010 el doble de lo previsto

Como guinda, la Comisión Europea había propuesto el jueves que los acreedores privados de los bancos contribuyan a financiar el coste de las futuras liquidaciones de entidades, para que el peso no recaiga únicamente en el contribuyente.

El termómetro de todas estas dudas es el comportamiento de la prima de riesgo , la diferencia de intereses que se pagan en los bonos a 10 años respecto a los de Alemania, la referencia. Y la prima portuguesa, que despidió 2010 por debajo de los 370 puntos, llegó a tocar ayer los 431, cada vez más cerca de su récord histórico, de 459 puntos.

Los bonos se intercambiaban en el mercado secundario con un interés cercano al 7,4% por la mañana, pero después del mediodía acabaron bajando al 7,1%, en línea con los máximos que tocó con la caída de Irlanda, a finales de noviembre.

El ministro de Finanzas luso, Fernando Teixeira dos Santos, advirtió el pasado octubre, antes de la caída de Irlanda, que si superaba esta barrera del 7% se corría el riesgo de tener que recurrir a la ayuda de sus socios del euro, aunque después matizó sus palabras.

El punto de inflexión de la semana coincidió con la subasta de letras a seis meses que realizó el Tesoro luso el miércoles. Colocó 500 millones de euros pero a cambio de ofrecer una rentabilidad del 3,68%, más de un punto y medio por encima de 2% que pagó en otra subasta de septiembre.

Este elevado coste por obtener financiación ha alimentado las expectativas de subidas respecto a la subasta que llevará a cabo el 12 de enero de bonos a cinco y 10 años por los que espera obtener entre 750 y 1.250 millones de euros. La duda es si lo conseguirá. Y, sobre todo, a qué precio. El Gobierno luso afronta unas necesidades de financiación de unos 20.000 millones de euros este año y los fondos no se fían.

Ante el recrudecimiento de la crisis, el Banco Central Europeo ha reactivado su programa de compra de deuda adquiriendo títulos de Portugal, principalmente a corto plazo, según informó ayer Bloomberg citando a operadores del mercado. Pero, en contra, Financial Times informó de que el Banco Central de Suiza está rechazando los bonos de Portugal como garantía para prestar dinero entre bancos, lo que demuestra la desconfianza en su futuro financiero próximo.

El primer ministro, José Sócrates, anunció ayer que Portugal creció un 1,4% el año pasado, el doble de lo previsto, y el día anterior su Gobierno aseguró que el déficit público bajó del 9,3% al 7,3% entre 2009 y 2010, pero ello no calmó las dudas.

Un eventual rescate de Portugal dispara todas las alarmas al otro lado de la frontera: España concentra un tercio de la exposición de la banca en Portugal, bancos y cajas poseen 75.000 millones. Además, el hecho de que otro país europeo tuviese que ser rescatado tiene un impacto por sí mismo, ya que pondría sobre la mesa una conclusión: que todos los instrumentos europeos que se han puesto en marcha no han servido para evitar un nuevo rescate, así que podría haber uno más, explica Sara Baliña, de Analistas Financieros.

Ayer, la prima española escaló a 265 puntos, su cota más alta desde el 30 de noviembre, fecha en la que tocó su máximo histórico al rozar los 300 puntos. La visita oficial esta semana del viceprimer ministro chino, Li Keqiang, quien aseguró que su país confiaba en la recuperación económica española y seguiría comprando bonos, ha tenido un efecto efímero: la prima pasó de 248,9 a 237,1 puntos entre lunes y miércoles, pero el jueves subió de nuevo.

Los bonos se vendían ayer en el mercado a un tipo de interés del 5,5%, igualando el máximo de diciembre, lo que encarece la financiación del sector privado. El interés subió en prácticamente todos los países.

El mal día contagió a la Bolsa. El Ibex 35, el índice más representativo, se dejó un 1,46%, muy influida por el castigo a los bancos (Santander cayó un 2,19%, BBVA un 2,52%, Popular un 2,19%, Sabadell un 2% y Bankinter un 3,36%). En su primer semana de 2011, la Bolsa bajó un 3%.

España tiene su primer examen del año a la vuelta de la esquina. El 13 de enero emitirá bonos a cinco años por una cantidad aún por determinar y falta ver qué precio tendrá que pagar por colocarlos. Ese mismo día, también Italia prepara una emisión a medio y largo plazo. Y el 11 es Grecia quien espera obtener 1.500 millones con letras a seis meses.

En global, el Tesoro español espera emitir una deuda neta de 47.200 millones de euros este 2011, menos de la mitad que hace dos años, pero contando todos los vencimientos del ejercicio la emisión la deuda bruta a medio y largo plazo superará los 93.000 millones de euros.

¿Lo pondrá fácil el mercado? Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters, cree que España aún debe resolver el problema de desconfianza del mercado respecto al éxito de los planes de austeridad y ajuste de déficit fiscal. "Lo que hay es una vuelta a esa normalidad anormal del otoño. España aún no ha logrado que los mercados se fíen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de enero de 2011