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HACIA UN NUEVO GOBIERNO CATALÁN

Mascarell es recibido con esperanza en el mundo de la cultura

Su nombramiento es interpretado como un reconocimiento del sector

"Políticamente sorprendente, culturalmente sugerente". La opinión del editor de Anagrama, Jorge Herralde, es compartida por mucha gente del sector cultural catalán ante el nombramiento de Ferran Mascarell como consejero de Cultura del Gobierno que lidera Artur Mas. El nuevo consejero es un viejo conocido y esta es su mejor baza. Ha estado en todas las movidas culturales de Barcelona en los últimos 25 años, desde la creación del Sónar a la puesta en marcha del Museo Nacional de Arte de Cataluña, pasando por el traslado del Lliure a Montjuïc y la creación de buena parte de los pequeños festivales de cine. Conoce la situación de todos los ámbitos de la cultura y a casi todos sus protagonistas y, lo más difícil, para casi todos ha sido un interlocutor respetado y cómplice.

Su nombramiento, en este sentido, se ha recibido con esperanza en un sector que, como afirma Daniel Martínez, presidente del grupo Focus y de la Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña (Adetca), "estaba pasando un momento de gran desafección hacia la política". En su opinión, "que no se haya tenido en cuenta la asignación política, sino quién era la persona más preparada y más conocedora del sector es un signo de que la cultura tendrá la centralidad que necesitamos en este país". La misma opinión tiene Santi Lapeira, responsable de relaciones institucionales de la Academia del Cine Catalán, para quien la elección de Mascarell "significa que el Gobierno de Mas sitúa la cultura en la primera línea política y esto abre una puerta de esperanza para el sector".

El arquitecto Miquel Espinet, presidente del FAD, considera: "la apuesta del presidente es valiente y la aceptación por parte de Mascarell, un gesto a favor del consenso con grandes dosis de generosidad y apartidismo. Espero de él una buena gestión, que falta nos hace".

"Mascarell es una persona preparada y que conoce bien la situación", afirma satisfecho el galerista Carles Duran, presidente de Art Barcelona. Parecida valoración hace Joan Fontcuberta, presidente de la Asociación de Artistas Visuales: "Sabemos que es listo, conoce el colectivo y creo que para las artes plásticas es una buena noticia".

Si el conocimiento del sector cultural ?muy atomizado y con numerosos flancos de actuación que necesitan atención específica? es uno de los aspectos más valorados, el músico Max Sunyer resalta también "la capacidad de gestión" del nuevo consejero, al que considera "una persona ejecutiva y con mucha capacidad de actuación". Sunyer recalca también que fue Mascarell quien en su anterior paso por el departamento llevó la ley del Consell de les Arts al Parlament.

El presidente de este organismo, Francesc Guardans, valoró también ayer el "consenso" que ha tenido el nombramiento de Mascarell entre mucha gente del sector. "Estoy seguro de que trabajaremos muy bien con él y la relación entre el departamento y el Consell será muy constructiva para el país", indicó Guardans. La consolidación de este organismo y la definición o redefinición de sus funciones será uno de los temas con los que tendrá que lidiar el nuevo consejero, que se encontrará con varios "incendios" en su regreso al departamento. Algunos nuevos, como la aplicación de la Ley del cine, y otros viejos, como el eterno conflicto por las obras de La Franja.

Liberado de la espinosa gestión de los medios de comunicación ?que vuelve a presidencia? Mascarell se concentrará en la potenciación de los aspectos industriales de la cultura y en la exportación de los productos culturales catalanes para ampliar mercado y audiencias, por lo que el Instituto Ramon Llull vuelve al ámbito del departamento.

Faltará ver si tendrá los medios y las personas para llevar adelante su programa. Se lo pregunta el escritor Román Gubern: "Mascarell ha demostrado que es un hombre competente, que conoce a fondo el terreno que pisa; falta ver si va a disponer de los recursos y de la libertad de acción".

Le preocupa también al director del Museo Picasso de Barcelona, Pepe Serra: "Sin entrar en valoraciones políticas, el nombramiento me parece positivo porque es importante que se nombre a alguien que conoce bien el sector cultural. Lo que no sé muy bien es si tendrá suficiente presupuesto y si podrá crear un equipo profesional, no politizado, que le ayude en su labor".

Tanta unanimidad parece incluso sospechosa. Hay voces críticas, aunque cuesta encontrarlas. Para la escritora Lolita Bosch, por ejemplo, "no es la persona que hubiera preferido. Me parece que ha sido una opción más política que cultural".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 2010