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Crítica:

Familia, una vez más

Con Los padres de ella (2000), el director Jay Roach, con la debida complicidad de Ben Stiller y un reparto de lujo, abrió la que iba a ser una de las sagas más populares de la reciente comedia norteamericana: una saga que, de hecho, funciona como objeto bisagra, para todos los públicos, entre la comicidad directa y anti-sofisticada post Saturday Night Live y las intuiciones de esas nuevas modulaciones del género que se consolidarían con el fenómeno Apatow (y satélites). La progresiva ampliación del marco familiar de Los padres de él (2004) y esta nueva entrega -Ahora los padres son ellos- permite reconocer, en las tribulaciones del personaje encarnado por Ben Stiller, ecos del estoicismo sentimental de un Buster Keaton, entreverados de esas dinámicas de la humillación extrema que, en su día, explotaron las comedias más crueles de los hermanos Farrelly.

Y AHORA LOS PADRES SON ELLOS

Dirección: Paul Weitz.

Intérpretes: Robert De Niro, Ben Stiller, Owen Wilson, Dustin Hoffman, Barbra Streissand, Jessica Alba.

Género: comedia. EE UU, 2010. Duración: 98 minutos.

Ahora los padres son ellos funciona, pues, como la destilación en forma de comedia cinematográfica del mal café que cualquiera alimentará en estas fechas al atravesar los insoslayables ritos sociales de rigor: es, en suma, el alivio vicarial a una Nochebuena más o menos inclemente en casa de la familia política.

A Roach le sustituye ahora el menos interesante Paul Weitz, pero el resultado no sufre alteraciones visibles: destacan una parodia de Tiburón (1975) ambientada en la piscina de bolas de una fiesta infantil, el desparpajo de Dustin Hoffman, en calidad de improbable bailarín flamenco, y la capacidad de Owen Wilson para sumar capas a su composición del irritante Kevin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de diciembre de 2010