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Entrevista:PEDRO MORALES MOYA | Periodista

"La gran mayoría de los políticos no dan la talla"

Pedro Morales Moya, (Espejo, 1922) es uno de los decanos de la prensa alavesa. Además de ser funcionario de la Diputación, ejerció como periodista en La voz de España y El Correo. Participó en la fundación de la cooperativa de artes gráficas Evagraf, fue diputado en las Cortes constituyentes por UCD, promovió la coalición Unión Foral del País Vasco, que fracasó en los comicios, y fue presidente de AP en Álava. También es escritor.

Periodista, diputado en las Cortes constituyentes por UCD, miembro del Consejo General Vasco, impulsor de una cooperativa,... La vida de Pedro Morales Moya daría para varios volúmenes. Con 14 años y el sentido de la observación afilado, vio cómo se fue gestando la Guerra Civil: "Me daba la sensación de que había un hartazgo de soportarse, tanto en la izquierda como en la derecha, y que los dos salieron al unísono para arrearse bien. El cómo responden las masas siempre es un misterio".

Con ese recuerdo en mente, asegura no comulgar con la respuesta popular que se dio al conflicto de los controladores aéreos: "No ha sido racional. No estoy a favor de ellos. Son una casta privilegiada, pero no me gustó la reacción, porque era más que nada un sentimiento. Y el sentimiento puede permitir que un hombre mate a su mujer".

"ETA hay que aceptarla como un mal crónico. Eso no lo quiere ver nadie"

Morales presentó recientemente la segunda edición de su libro Vitoria, si mal no recuerdo. La obra recorre, a través de pequeñas historias el paso del tiempo en la Vitoria de la segunda mitad del siglo XX.

Pregunta. Como periodista, se metió en varios aprietos denunciando la corrupción en el Ayuntamiento de Vitoria.

Respuesta. Cuando hacia periodismo. En mi época, no podías hablar del Ejercito, de la Iglesia, de Franco. Solo podíamos hablar del alcalde, y lo tuve frito. El derecho al pataleo dejaban que se ejerciera sobre la autoridad más débil. Era una táctica del régimen.

P. ¿Cree que los debates que ocupan la arena política son los que interesan a los ciudadanos?

R. Los políticos, en su inmensa mayoría, no dan la talla y nos entretienen con chorradas. Hacemos un mundo de todo. En el siglo XIX, pasó algo curioso: había unas epidemias horrendas, los médicos estaban desorientados. Empezaron a descubrir que la higiene era muy importante. Una de las medidas que tomaron fue sacar los cementerios de las iglesias, evitar las misas con el muerto presente y se prohibió que se llevara el féretro a hombros y se dijo que iría en una carroza con caballos. El obispo interpretó eso como un ataque a la religión, hablando de un "carromato arrastrado por bestias de tiro". Se montó un tiberio tremendo con el Ayuntamiento. Algo de eso seguimos haciendo ahora.

P. ¿Qué le parece el giro que ha dado el PP vasco?

R. Con sinceridad, en la etapa anterior estaba demasiado arisco, practicando un sentimentalismo patrio que había que moderar. El que está enfrente es adversario, no es enemigo.

P. ¿Qué espera sobre el final de ETA?

R. Con ETA no hay más solución que acceder a lo que pide o combatirla desde vías democraticas, reduciendo su influencia. Y mientras, hay que aceptarla como un mal crónico, como yo acepto que me duelen las articulaciones. Eso no lo quiere ver nadie, ni la izquierda ni la derecha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de diciembre de 2010