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La ampliación de la red de alta velocidad

El tren más rápido cruza los Pirineos

Desde ayer, el viaje entre Barcelona y París dura siete horas y media, 75 minutos menos que ahora

Josep Maria Mata, de 73 años, quiso sorprender a su mujer en su aniversario y le compró un billete Barcelona-París. Neus Serna cumplió los 73 subida en el convoy que cruzó ayer por primera vez los Pirineos en alta velocidad. Salieron a las nueve de la mañana de la capital catalana. Deberían haber llegado a París en poco más de siete horas y media. Al final, la pareja pisó suelo francés a las 16.55, con un retraso de 15 minutos por las inclemencias del tiempo. Pero no les importó lo más mínimo: "Hace 18 años que esperábamos este momento".

Desde ayer, Barcelona y París están más cerca. Los 44,4 kilómetros de vía de alta velocidad entre Figueres y Perpiñán (Francia), con un túnel bajo los Pirineos, permiten hacer el viaje en siete horas y media, con un ahorro de una hora y cuarto. El tramo ha costado 1.100 millones (540 pagados por España, Francia y la UE, y el resto por la concesionaria TP Ferro, que explotará el túnel en régimen de peaje). La obra está lista desde febrero de 2009, pero el retraso de casi tres años en la construcción de la línea del AVE entre Barcelona y la frontera ha ralentizado su puesta en marcha y ha obligado al Gobierno a alargar la concesión a TP Ferro y a indemnizarla con 128 millones de euros.

Pero solo una parte del trayecto Barcelona-París es en alta velocidad: los tramos entre Figueres y Perpiñán y entre Nimes y la capital francesa. Hasta 2020 no está previsto que la alta velocidad cubra el tramo Perpiñán-Nimes. En España tampoco está preparada la infraestructura: Barcelona no verá el AVE con destino a la frontera francesa hasta 2012.

"Nos han venido a buscar los franceses", resumía ayer con sorna Josep Maria. El primer tren de alta velocidad que cruzó la frontera fue un TGV, el equivalente al AVE, del país vecino. Decenas de personas se arremolinaban en la estación de Figueres-Vilafant para verlo partir. A diferencia de la inauguración del AVE entre Valencia y Madrid, que contó con la presencia de los Reyes, Zapatero y ministros, el acto estuvo huérfano de políticos. Solo subió al convoy el alcalde de Figueres, Santi Vila (CiU). El tren no superó los 200 kilómetros por hora en el tramo hasta Perpiñán, ya que este no es suficientemente largo como para que el convoy alcance su velocidad máxima, que supera los 300 kilómetros por hora.

Desde que Renfe puso los billetes a la venta el 23 de noviembre, ha vendido 4.051 billetes (877 hasta París). Ayer 1.500 pasajeros iban en el viaje inaugural, según datos de la compañía. El precio promocional del viaje entre París y Barcelona, separadas por 1.070 kilómetros, es de 63,30 euros. Cuando se aplique el régimen general, la tarifa será más del doble, 130,90 euros. La ruta tiene paradas previstas en Girona, Perpiñán, Narbona, Montpellier y Nimes.

Cada día saldrán cuatro TGV: a las 11.06 y a las 15.02 desde Figueres y llegarán a París a las 16.41 y a las 20.41. Y, desde París, saldrán a las 07.20 y a las 15.20 y llegarán a Figueres a las 12.47 y a las 20.48. Luego hay que sumar dos horas de tren convencional para aquellos que sigan hasta Barcelona.

Por otra parte, el martes se estrenará la línea de mercancías de ancho europeo entre el puerto de Barcelona y la frontera francesa. Se trata de una línea provisional que utilizará parte del trazado de alta velocidad que ya está construido entre Barcelona y Girona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de diciembre de 2010