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Moneo regresa a Los Jerónimos

Restaurará la gran escalinata del templo y los muros de contención

La deteriorada escalinata de la iglesia de los Jerónimos, abalaustrada y solemne, erguida sobre el promontorio más visible de Madrid junto al Museo del Prado, va a recobrar el aspecto digno que un día tuvo. La erosión del agua y el viento se ha cebado desde hace un siglo sobre los machones de piedra arenisca y los peldaños de tempo maestoso que la convirtieron, ante las parejas casaderas presumidas, en la más deseada escala de la ciudad: por ella ascendieron desposantes como Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, que la estrenaron en 1906.

Con el fin de zanjar su actual estado, ruinoso y sombrío, ha sido convocado el arquitecto Rafael Moneo, que ya intervino en la ampliación del contiguo Museo del Prado e integró el claustro del templo en su obra cúbica. Desde su estudio del barrio de El Viso, Moneo ha proyectado un plan de restauración completo de la magnífica escala.

El arquitecto rehará también todo el contorno perimetral, enormemente erosionado, que circunda el más vistoso templo madrileño desde la calle de Moreto, por la de la Academia, hasta la fachada frontal de Ruiz de Alarcón. Los numerosos turistas que transitan por las calles contiguas verán de este modo desaparecer el riesgo de sufrir un desprendimiento de fragmentos desde los 13 erosionados machones que jalonan el perímetro de la iglesia, así como desde los muros que forran su contorno.

La actuación, que presumiblemente comenzará en las próximas semanas, cuenta con un presupuesto de 588.229,49 euros. Quedan ocho meses para culminar la obra, cuyos mentores del Arzobispado desean que concluya antes de la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid, el próximo 16 de agosto, según fuentes eclesiásticas.

"Yo desconocía que mi encomienda estuviera supeditada a la visita papal", admite con perplejidad el arquitecto Rafael Moneo. Y explica su proyecto: "La actuación va a consistir en rehacer ex novo la escalinata con todos sus elementos. Emplearemos materiales lo más semejantes a los que siempre tuvo", añade. "Así, buscaremos una piedra arenisca muy similar a la de Novelda con la que fue construida, pero que resista mejor la erosión". Y añade: "Para ensanchar un poco los peldaños, que ahora miden 28 centímetros, añadiremos uno más -en total tendrá 24- a cada una de las dos repisas de once que componen la escalera", precisa. La escalinata cubre una altura de 3,80 metros. No se ha decidido aún si se conservarán las farolas fernandinas, fundidas en Londres en 1824, que fueron emplazadas hace cuatro décadas sobre los balaustres de tan fausta rampa.

En cuanto a los muros de contención de la cimentación externa del templo, reciben fuertes empujes del terreno y de aguas subterráneas procedentes del Retiro. Por ello, les será agregada una atarjea paralela que los mantendrá secos. "Teníamos varias opciones, pero hemos decidido emplear un ladrillo de tejar semejante el primigenio", comenta Rafael Moneo, que ha optado por un color rojizo más parecido al del contiguo edificio de la Real Academia Española que al del cubo de la ampliación que él mismo proyectó.

En el interior de la iglesia de los Jerónimos prosiguen las obras de reasolado para instalar un sistema de calefacción radiante. Tanto el retablo central, depositado en una compañía de transportes, como el lienzo de la Comunión de San Jerónimo, de 8 metros de altura por cuatro de anchura -quizás el cuadro más grande de Madrid- esperan su inminente restauración. Hasta dos días tuvieron que emplear 12 operarios para desmarcar este lienzo y enrollarlo plegado para su traslado. Hoy se encuentra en la antigua Fundación de Gremios para su tratamiento.

En cuatro de las diez capillas laterales se han descubierto sendas criptas, aunque carecen de enterramientos visibles, explica Julián Melero, párroco de los Jerónimos. Arqueólogos de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional proponen conservar su enlosado, que el párroco cree "tosco en exceso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 2010