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Análisis:ANÁLISIS | Estado de alarma

Un lío europeo de 5.000 millones

La huelga ilegal llevada a cabo por los controladores españoles el pasado fin de semana ha supuesto un tremendo y vergonzoso coste para una de las cinco economías más importantes de Europa. Al daño que sufrieron unos 650.000 pasajeros, que no pudieron regresar a sus lugares de origen o no pudieron disfrutar del derecho a sus vacaciones, hay que sumar el impacto sobre la economía.

La suspensión del servicio aéreo producido durante día y medio ha hecho peligrar unos 100 millones de dólares de ingresos de las compañías aéreas. Las pérdidas directas para la economía podrían llegar a los 300 millones de euros. Las consecuencias negativas a largo plazo sobre la economía española, en la que un 11% depende del turismo, podrían ser mucho mayores si no se restablece la confianza en la gestión del tráfico aéreo (ATM por sus siglas en inglés) lo antes posible.

No es tolerable que los controladores se resistan al cambio hostigando a un país entero

Mientras el control de trafico aéreo español recupera la normalidad bajo control militar, sería útil poner las cosas en perspectiva mirando al entorno europeo. La gestión del tráfico aéreo en Europa es segura, pero no eficiente. Cada vuelo en Europa tiene que pagar una media de 771 euros por esta gestión, en comparación con los 440 euros que costaría en Estados Unidos el mismo servicio.

Quien vuela o envía carga aérea en Europa paga las consecuencias de esta ineficacia. Hablamos de mucho dinero. La factura por el lío que supone la gestión del tráfico aéreo en Europa nos cuesta 5.000 millones de euros al año.

La respuesta no es un secreto y no hace falta ser un lince para resolver este problema. Se trata, simplemente, del Cielo Único Europeo (SES por sus siglas en inglés). Los políticos llevan cuatro décadas discutiendo sobre este asunto. Europa ha sido capaz de eliminar sus fronteras terrestres, pero el mapa del control del espacio aéreo no se ha modificado desde antes que los hermanos Wright realizaran su primer vuelo.

La economía europea es la que más está tardando en recuperarse de la crisis. En línea con esta lenta recuperación, las aerolíneas europeas son las menos rentables en este momento. Urge cambiar para restablecer la competitividad. Los Gobiernos europeos se han propuesto alcanzar con el Cielo Único Europeo un duro objetivo para 2020: reducir a la mitad los gastos de la gestión del tráfico aéreo; y triplicar la capacidad del espacio aéreo. Además, el Cielo Único Europeo pretende multiplicar por diez la seguridad, reducir los retrasos una media de 30 segundos y reducir el impacto medioambiental de la aviación un 10%.

El control del tráfico aéreo español supone el coste más grande del ATM europeo. Entre los controladores europeos, los españoles son los menos productivos pero también los mejor pagados entre sus colegas europeos. En 2010, los controladores españoles ganaron un salario medio de 200.000 euros anuales, un 50% más que la media europea. En cambio, su productividad es solo un tercio de la que alcanzan los controladores de Reino Unido. ¡El margen de maniobra para mejorar es muy grande!

Pero dejemos claro que nadie espera que la reducción de costes en el transporte aéreo se consiga exclusivamente a costa de los controladores del tráfico aéreo. Si echamos un vistazo a lo que las aerolíneas han hecho durante la última década, vemos que su productividad ha aumentado un 63%.

La eficiencia en el consumo de combustible ha mejorado un 20%, los costes de ventas y marketing se han reducido un 19% y, en beneficio del consumidor, el coste real de los viajes se ha reducido un tercio. Estos cambios no han sido fáciles. Pero en una industria tan competitiva, eran necesarios para sobrevivir.

¿Qué ha sucedido con el control del tráfico aéreo en manos de AENA durante la misma década? Las tasas por control de tráfico se han doblado por la falta de control salarial. Esto ha hecho que España se haya convertido en un país caro para hacer turismo o negocios. El Gobierno intervino para congelar el peaje aéreo en 2010. Y se ha comprometido a reducir sus tasas en un 15% durante 2011 y 2012. Pero incluso con esta reducción, las tasas españolas estarán entre las más altas de Europa.

El problema del control del tráfico aéreo español es muy grave. La solución no puede ser más clara. Aplaudo la determinación del ministro José Blanco para cambiar esta situación. No se puede tolerar que los controladores se resistan al cambio hostigando a un país entero. No se puede mantener más el estado actual. Siempre hay que dejar abierta la puerta a una negociación positiva, pero dentro de un proceso que avance y que esté en línea con la realidad económica actual.

Giovanni Bisignani es consejero delegado de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de diciembre de 2010