RUTAS URBANAS

Firmado, Woody Allen

De la juguetería de 'Poderosa Afrodita' a la lámpara mágica de 'Melinda y Melinda', ruta neoyorquina por los escenarios del cineasta

En Elaine's, un veterano restaurante del Upper East Side de Nueva York, están un poco hartos de que les pregunten por Woody Allen. "Aquí han comido Norman Mailer, todos los alcaldes de la ciudad y hasta Marcello Mastroianni con Fellini", reivindica la encargada, Diane Becker, por teléfono. Pero si el local ha pasado a la historia es por aparecer en el inicio de Manhattan (1979), del realizador de Brooklyn. Quien, por cierto, acude de vez en cuando a comer unos linguine a salvo de cazaautógrafos: "No moleste a los famosos, quieren estar tranquilos sin importar lo mucho que los admire o lo borracho que esté usted", advierte la casa.

Nueva York ambienta una treintena de filmes de Allen (descontando sus aventuras en Londres o Barcelona). "La ciudad es su estrella, su musa, y él le es fiel", resumía Lauren Wilcox en The Washington Post. Sin embargo, rutas turísticas como On Location Tours olvidan sus más de 100 localizaciones, en favor de las de Sexo en Nueva York o Men in black. Para remediarlo, Pau Llavador y María Adell publican la guía El Nueva York de las películas de Woody Allen (Electa).

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Durante seis meses, este matrimonio que vive en Barcelona comprobó uno a uno los escenarios: fuentes (Bethesda, junto a la que Robin Williams se queda desenfocado en Desmontando a Harry); hoteles como el Carlyle, en cuya cafetería Allen y Dianne Wiest pasan una velada "genial, como los juicios de Núremberg" (Hannah y sus hermanas); la juguetería FAO Schwarz, del maravilloso final de Poderosa Afrodita, clubes de jazz, teatros, librerías...

Frente a la Metropolitan Opera House se grabó la mítica frase: "Cuando escucho tanto a Wagner, me entran ganas de invadir Polonia" (Misterioso asesinato en Manhattan). En el Metropolitan Museum, este diálogo de Granujas de medio pelo entre un pedante Hugh Grant y el director:

-Notad la diferencia entre Tintoretto y la pintura bizantina.

-Yo diría que el marco de esta es más grande.

Allen no tiene reparos en promocionar sus restaurantes favoritos, como el entrañable Carnegie Deli, en el que se reunían los cómicos de Broadway Danny Rose. La alcurnia del Pastis o el Barbetta encaja con la descripción del propio Allen sobre su visión de Manhattan. "Tengo chófer. Ceno en los mejores sitios. Vivo, de alguna manera, en una burbuja", contaba a James Kaplan en The New York Magazine. Pero también salen en sus películas locales como John's, una pizzería tan famosa como barata (10 euros una pizza). "Me gusta mostrar la ciudad a través de mis ojos, que no son realistas, sino románticos. Manhattan ha sido objeto de mi fantasía desde que mi padre me llevó a Times Square. Miraba en todas direcciones... ¡es tan vibrante!". Por eso le costó más rodar en los ochenta: no quería mostrar su deterioro.

Los autores de la guía comprobaron que algunos cines, librerías y bares de los barrios allenianos (East Village, Soho, Upper West) han cerrado. En 2000 se desmontó la vieja montaña rusa Thunderbolt, en Coney Island, bajo la que vivía Alvy en Annie Hall y que le causaba su "carácter nervioso". Aunque para decepción, el puente de Queensboro, donde Diane Keaton y Allen se enamoran en el plano más bello y famoso de Manhattan: el banco donde se sentaban era de atrezo.

A Llavador le sorprendió que muchas de las paradas son "turísticas, típicas de guías", como el edificio Chrysler o su amado Central Park, junto al que el cineasta vive en la realidad. En el corazón del parque se encuentra su exterior favorito (lo decía Dianne Wiest en Balas sobre Broadway): el florido Conservatory Garden. Brillan por su ausencia la Estatua de la Libertad y el Empire State (Allen prefiere el edificio Seagram, de Mies van der Rohe). Aunque la mayor paradoja es que ya casi no rueda en su ciudad: "Sale demasiado caro".

El Nueva York de las películas de Woody Allen. Pau Llavador y María Adell. (Electa, 19,90 euros).

CAFÉ GITANE ('Melinda y Melinda', 2004)
CAFÉ GITANE ('Melinda y Melinda', 2004)AINGERU ZORITA
Ruta neoyorquina. Archangel Antiques('Melinda y Melinda', 2004)
Ruta neoyorquina. Archangel Antiques('Melinda y Melinda', 2004)AINGERU ZORITA
ZABAR'S ('Manhattan', 1979)
ZABAR'S ('Manhattan', 1979)AINGERU ZORITA

Ruta neoyorquina

VILLAGE CHESS SHOP ('Si la cosa funciona', 2009)

El misántropo Boris (Larry David) imparte clases de ajedrez en estas mesas de piedra con tableros traídos de todo el mundo. "Me gustaría decir que mi tienda sale favorecida, pero solo aparece unos segundos", comenta Michael Propper, que fundó este club en 1972 en Greenwich Village (calle Thompson, 230). Ahora no dan abasto: abren 24 horas y 365 días.

CAFÉ GITANE ('Melinda y Melinda', 2004)

Tostada de aguacate con pimiento rojo. Siempre que encuestan a sus clientes, la inmensa mayoría elige este plato como su favorito. En este café bohemio (calle Mott, 242) con cocina marroquí y brunch diario, la ambiciosa cineasta encarnada por Amanda Peet recibe el visto bueno a su primera película, Sonata de la castración. A Allen no le convencía la fachada azul y la hizo pintar de rojo.

ARCHANGEL ANTIQUES ('Melinda y Melinda', 2004)

"Nos invadió con su equipo un día entero, lo revolvió todo... y luego la escena duraba menos de un minuto", recuerda al otro lado del teléfono Gail, la encantadora dueña de este anticuario donde Will Ferrell frotaba una lámpara de Aladino y le pedía un deseo: poder ser infiel a su mujer sin hacerle daño. El establecimiento (334 este de la calle 9), con muebles art déco y accesorios pintorescos, pasa desapercibido a los turistas... hasta que Gail les narra la historia.

ZABAR'S ('Manhattan', 1979)

"A veces nos preguntamos cuánto le debemos a aquella escena en la que Woody venía a comprar con Diane Keaton. Pero lo cierto es que nos visitan más por haber salido en Tienes un e-mail, con Meg Ryan", explica Andrea Watman, encargada de este supermercado gastronómico (Broadway, 2245) de 1934. No se pierda sus 800 tipos de quesos, su salmón y su selecto café.

E. A. T. ('Todos dicen I love you', 1996)

Los cruasanes recién hechos y los sándwiches de esta tienda y restaurante bien merecen su precio. ¿Qué se podía esperar del lugar donde se enamoraba -helado en mano- una jovencísima Natalie Portman, la hija de una familia adinerada? El local (avenida Madison, 1064), fundado en 1973 por Eli Zabar, hijo menor del creador del mítico Zabar's, es una institución del Upper East Side. Recomiendan sus quiches (de espárragos, de brócoli) y los blinis con caviar... ¡para desayunar! Aparte de su golosa panadería, cuenta con una vitrina de ahumados, quesos y comida preparada.

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