Columna
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Mala sangre

Me estaré haciendo mayor. Aún no me ceden el asiento en el metro pero empiezo a pensar como un señor de cierta edad, porque siempre he considerado que es de señores confiar en la sabiduría de los refranes y basar tus aseveraciones en los tópicos. Yo solía desconfiar de los clichés del tipo "la envidia es el deporte nacional", "nadie es profeta en su tierra" y cosas así. Me parecían simplificaciones muy tontas que poco tenían que ver con la realidad. Empiezo a darme cuenta de que los tópicos no están ahí por estar, que muchos son esquemáticos y desproporcionados, pero que en ocasiones contienen una porción fundamental de verdad.

Uno de esos tópicos tiene que ver con que quien más te apoya en tu éxito, más te destrozará cuando las cosas no te vayan tan bien. Es un pensamiento muy católico, como en la parábola del hijo pródigo, que tenía muchos amigos cuando estaba forrado y éstos desaparecían cuando el dinero había volado. Yo pensaba que esto era un topicazo como un piano pero el otro día, en este mismo periódico, pude comprobar su vigencia.

La Hora Chanante y Muchachada Nuí han sido programas idolatrados por cientos de miles de espectadores. Joaquín Reyes y su equipo representan la imagen más inteligente, molona e innovadora del humor en España. Estar al día del último "celebrities" o saber quién es Vicentín es un deber de toda persona inquieta y a la última. Pero parece que ser tan guay es algo que mucha gente no te puede perdonar. Y mientras estás arriba te alaban pero cuando muestras un signo de debilidad, se recrean en tu bache.

Hace unos días un extraño artículo ocupaba la página de televisión de EL PAÍS. Lo ilustraba una gráfica que mostraba la bajada de audiencia de Museo Coconut, la serie de los chanantes en Antena 3 Neox. Nunca había visto una noticia cuyo único sentido fuera recrearse en la bajada de espectadores de un programa de televisión. ¿Es eso un hecho noticiable? Los medios de comunicación han adorado a lo largo de los últimos años a Joaquin Reyes y compañía y parece que algunos están dispuestos a ponerse sangrantes con sus tropiezos. Y es particularmente cruel que un periódico en el que Reyes ha colaborado y ha sido imagen de marca (de EL PAÍS SEMANAL) hurgue en las dificultades por las que atraviesa la serie.

Odio que me confirmen que muchos de esos topicazos detestables contienen verdad. Me hace perder inocencia, me hace sentir mayor y desconfiado. Valoro mucho mi ingenuidad y siempre he creído que la gente hace las cosas con buena voluntad. Pienso que si algo se hace mal es por torpeza o ignorancia, no a conciencia. Me gustaría seguir pensando así pero supongo que conforme cumpla años me haré más escéptico y más huraño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de noviembre de 2010.