La crisis del euro

La UE ve riesgo de ataques especulativos a España y Portugal

Bruselas cierra filas con Irlanda, pero le pide premura

Todas las instituciones europeas cerraron ayer filas respaldando un rápido rescate para Irlanda. El coste que se baraja está en torno a los 90.000 millones, según fuentes comunitarias, que afirman que con esa cifra el Gobierno de Dublín tiene recursos suficientes para "reestructurar a sus bancos". Con estos fondos las autoridades irlandesas deberán "cerrar los bancos o partes de los mismos que no son competitivas y dejar paso a otros gestores eficientes". A cambio del rescate, en Bruselas se pide que Irlanda no pierda el tiempo: "Si las autoridades no actúan rápido por problemas políticos internos el coste del rescate será mayor y difícil evitar el contagio a otros países".

En este sentido, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, manifestó ayer que "acciones especulativas contra Portugal y España no están justificadas, aunque no pueden descartarse". El también primer ministro luxemburgués indicó que "suponía que el primer envío de fondos podría llegar a Irlanda en enero".

La Comisión ve erróneo comparar la banca irlandesa con la española
Trichet considera que las reformas de algunos países se quedan cortas

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Con el propósito de aumentar la confianza y despejar las dudas del mercado, la Comisión Europea volvió a subrayar las distancias y diferencias entre la situación sufrida por Grecia e Irlanda y la que podrían afrontar los países ibéricos. "Es un grave error equiparar la situación en Grecia o Irlanda a la de otros países", manifestó Amadeu Altafaj, portavoz de Asuntos Económicos de la Comisión Europea. Altafaj precisó que "en Irlanda tenemos un sector bancario en una situación extremadamente difícil, que no es el caso del sector bancario español, que se encuentra en una situación de solidez, pese a las dificultades".

El portavoz señaló que España "no" debe adoptar más medidas de austeridad para evitar el contagio de Irlanda. La posición de la Comisión Europea discrepa, sin embargo, de la expresada por el Banco Central Europeo (BCE) y la reacción de los mercados al rescate de Irlanda.

Esta misma semana José Manuel González-Páramo, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, animó al Gobierno español a que adoptara más medidas para recuperar la confianza de los mercados y "evitar cualquier posibilidad de contagio". En el curso de unas jornadas celebradas en Madrid sobre la nuevas normas de capitalización bancaria, González-Páramo pidió que España tome medidas "en gastos de pensiones, sanidad y en las relaciones entre el Gobierno central y los regionales".

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, destacó ayer ante el Parlamento Europeo los grandes y "decisivos" desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea en 2011. Trichet celebró las propuestas presentadas por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para reforzar la gobernanza económica de la Unión. Pero advirtió que en lo que se refiere a la zona euro las medidas previstas eran todavía insuficientes. En su opinión las reformas "se quedan cortas, según las necesidades que considera el BCE para asegurar el mejor funcionamiento posible de la economía de moneda única". En este sentido pidió el apoyo de los eurodiputados para "hacer el gran salto cualitativo necesario para que la gobernanza económica sea una realidad tangible".

Trichet insistió en la gravedad de la crisis y aseguró que la actual "ha sido la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, pero que si no se hubieran adoptado las amplias medidas que adoptó la Unión habría sido la peor desde la Primera".

La máxima autoridad monetaria europea defendió el papel del euro durante la crisis, tras recordar que la moneda única representaba desde 2009 el 30% de las operaciones en los mercados internacionales de deuda. Trichet criticó las maniobras de quienes presentan al euro como chivo expiatorio y aseguró que "no es toda la UE la que está en peligro", sino que son algunos países los que generan la inestabilidad.

Tras los pasos de Grecia

- 2 de mayo de 2010. La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprueban un programa de rescate financiero exclusivamente para Grecia de 110.000 millones hasta 2012 (casi 10.000 le correspondían a España). A cambio, el Gobierno de Papandreu aprobó el mismo día un duro plan de ajuste de unos 30.000 millones hasta 2012 y un extenso programa de reformas.

- Noche del 9 al 10 de mayo de 2010. En una reunión extraordinaria del Ecofin, en la que teóricamente se iba a aprobar el rescate griego, los ministros de Economía de la UE deciden crear un fondo de rescate financiero para los países de la zona euro de 750.000 millones (500.000 los aportan en avales los países de la Unión Europea y 250.000 el FMI).

- 19 de mayo. Grecia recibe el pago del primer tramo de ayuda. En total, Atenas recibe 20.000 millones, de los que la Unión Europea aporta 14.500 y el resto corresponde al FMI.

- 14 de septiembre de 2010. La Unión Europea da luz verde al segundo pago a Grecia que asciende a 9.000 millones.

- 30 de septiembre. Irlanda admite que el rescate de la banca le podría costar entre 45.000 y 50.000 millones de euros, lo que dispararía su déficit hasta el 32%. Se recrudece la crisis de deuda soberana en los mercados y de nuevo aparece el riesgo de contagio a los países periféricos de la zona euro.

- Noviembre de 2010. La Unión Europea y el Banco Central Europeo presionan a Irlanda para que solicite el rescate financiero y acabe así con la posibilidad de contagio a Portugal y España, los otros países periféricos de la zona euro.

- 21 de noviembre de 2010. Irlanda se resigna y solicita el rescate financiero a la UE. La línea de crédito que pide Dublín asciende a unos 80.000 millones de euros que empleará fundamentalmente en reestructurar su sistema financiero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 23 de noviembre de 2010.

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