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La crisis del euro

Las dudas sobre los detalles del plan hunden las Bolsas

El Ibex y los bancos españoles, entre los más castigados - Moody's rebajará otra vez el 'rating' de la deuda irlandesa

Cada episodio de la crisis de deuda soberana que sobrevuela Europa desde hace ya casi un año ha repetido siempre la misma pauta. Primero, los países de la periferia del euro ven cómo sus primas de riesgo, presionadas por las dudas sobre la sostenibilidad de sus cuentas públicas, se disparan hasta límites insoportables. Más tarde, cuando la UE deja claro que no va a dejar caer a ningún socio, los mercados se calman durante unos días. Y cuando el apoyo al país en dificultades se hace oficial, los inversores vuelven a la carga porque ya daban antes por hecho que llegaría ese anuncio y echan de menos más detalles sobre el plan de ayudas. El guión se repitió ayer.

"Los mercados reclaman ahora más información: que se concrete el plazo de devolución, el tipo de interés, qué impuestos van a subir y otros detalles del plan de ajuste", señala el catedrático de la Universidad de Valencia Joaquín Maudos. Ayer retrocedieron las Bolsas de toda Europa. Y la que más, la española, que se dejó un 2,68%. El Ibex se quedó por debajo de los 10.000 puntos en el que fue su peor día de los últimos tres meses. El parqué español sufre porque reúne dos de las características de las que más huyen estos días los inversores: está en uno de los países con fuertes desequilibrios fiscales y donde las entidades financieras tienen un gran peso en el índice bursátil, sobre todo por la importancia de sus dos gigantes financieros.

Sabadell, Bankinter y Santander pierden más del 4%; el Bank of Ireland, el 19%

Sabadell, Bankinter y Santander cayeron más del 4%, mientras que el BBVA se quedó cerca. En euros contantes y sonantes, el descenso de ayer supone una pérdida de capitalización de 2.860 millones para la entidad que preside Emilio Botín, y de 1.450 millones de euros para la de Francisco González. Pero este retroceso se queda corto si se compara con el del Bank of Ireland, cuyas acciones se dejaron el 19%. Las entidades que más sufrieron fueron las que más deuda irlandesa tienen en sus cuentas.

La Bolsa de Madrid empezó la jornada al alza, pero las malas noticias llegaron poco más tarde. Primero fue Moody's, que echó una de cal y otra de arena. Si bien reconoció que la ayuda de la UE y del FMI contribuirá a resolver los problemas de financiación de la banca irlandesa y a restaurar la confianza, la agencia de calificación también alertó de que la inyección de fondos aumentará la carga sobre su deuda soberana. Y, aquí vienen las malas noticias, esto se traducirá en una reducción de su rating de "varios escalones". La rebaja será superior a la prevista, pero mantendrá la deuda que emite Dublín dentro del nivel de inversión, es decir, que no caerá en la clasificación hasta el bono basura. No había pasado mucho tiempo del anuncio de Moody's cuando la estabilidad del Gobierno irlandés se tambaleó: el minoritario Partido Verde dijo que no quería continuar en el Ejecutivo y así contribuyó a propagar el incendio que abrasaba los mercados de Europa.

La prima de riesgo de los países en el punto de mira para convertirse en los siguientes en pedir ayuda -Portugal y España- subió una vez más. La de Lisboa está en 407 puntos básicos, y la de Madrid, en 209. Irlanda se mantuvo en los 544. "No es que España y Portugal necesiten hoy por hoy un rescate. Su situación no es la de Irlanda o Grecia, sobre todo si comparamos sus bancos. España tiene dos de los más potentes de Europa; y las entidades portuguesas se han librado de la masiva especulación inmobiliaria que sufren las irlandesas. Pero a pesar de que los datos no son alarmantes, el efecto contagio sí lo es", concluye la analista de IG Markets Soledad Pellón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de noviembre de 2010