El Centro 'feng shui' de Arte

El espacio cultural de 30 millones de euros que se abre hoy en Alcobendas fue diseñado para armonizar energías

A Fernando Parrilla y a Maribel Muñoz parece importarles bastante poco los 30 millones de euros que ha costado su obra de 16.000 metros cuadrados. Lo único que le importa a esta pareja de arquitectos es que se entienda el concepto con el que han diseñado el espectacular edificio que ha crecido durante los últimos cinco años en Alcobendas y que hoy bautiza Esperanza Aguirre.

"Llevamos 30 años trabajando con construcciones sostenibles y basadas en la filosofía feng shui", explica Parrilla. Esa teoría espacial milenaria de origen chino es la que ha guiado un poco la distribución y las formas redondeadas de los espacios de este macro Centro de Arte, que viene a sustituir a la demolida casa de la cultura del municipio, pero que pretende convertirse en referencia para las artes plásticas, la música y las letras en la Comunidad de Madrid.

Los paneles solares de la fachada podrían dar energía un año a 14 hogares
"Como el 'yin' y el 'yang': todo está equilibrado por su uso y orientación"
"No es inteligente hacer un edificio en el que uno se sienta encerrado"
"Todos los espacios están conectados o comunicados en los 16.000 metros"

El caso es que, más allá de los 14 hogares que podrían subsistir un año con la energía de las placas fotovoltaicas que caracterizan su colorida fachada, estos arquitectos han conseguido un efecto muy curioso: casi han solapado el interior con el exterior utilizando mucho el vidrio para desdibujar los límites del centro con las calles y espacios adyacentes.

"Hemos querido hacer un edificio extrovertido, que sea penetrable solo con la vista (desde fuera), y permeable desde dentro", comenta Parrilla, mientras desde fuera se observa el montaje en marcha para la inauguración de hoy y, desde dentro, se puede ver a la señora de Alcobendas del bloque tendiendo la ropa.

La luz penetra por las placas fotovoltaicas que apuntan al sureste creando un efecto arcoíris en el interior de las habitaciones: dos mediatecas (de niños y de adultos), dos salas de estudio (con chill out incluido), una sala de animación cultural, puntos y zonas de encuentro... Eso hacia el exterior. Y hacia el interior: un auditorio, un local de ensayo musical, un estudio audiovisual, una enorme sala de exposiciones tabicable con paredes móviles y que hoy arranca con una exposición fotográfica llamada Humanos, un recorrido por los grandes de la fotografía española del último siglo...

"Hemos intentado conseguir también un equilibrio y ubicar los espacios en función de sus necesidades de luz", explica Muñoz. "Es un poco como seguir la teoría del yin y el yang, todo está equilibrado, en función de su uso y su orientación física", añade.

La verdad es que el resultado de un paseo por el centro es una sensación de sosiego. Los espacios son abiertos hacia dentro y hacia fuera, están comunicados o separados por cristales; tienen perspectiva, también dentro y fuera, porque aprovechan las pendientes de las plantas del propio edificio con forma de cintas enrolladas para separar espacios con terrazas interiores; los techos son altos, las gamas cromáticas de paredes y mobiliario acompañan a los efectos de luces de las placas solares; hay lucernarios que permiten la entrada de luz desde arriba en salas interiores y muchas ventanas se abren permitiendo respirar al edificio: "No hay nada menos inteligente que hacer que alguien se sienta encerrado", comenta Parrilla en referencia a algunos edificios de última generación. Además, hay una estupenda terraza con vistas a la sierra y al (ayer) limpio cielo de Madrid. Y en la cubierta del edificio crecen uñas de gato y otra clase de sedum o plantas autóctonas y autosuficientes.

"No cuesta nada, y no deja de ser otra manera de hacer más ecológico al edificio", dice Parrilla, que alcanza la cima del mismo con orgullo paterno.

"En nuestra propuesta, el espacio exterior tiene un protagonismo fundamental, por lo que planteamos una plaza pública cubierta que sirve de acceso al Centro de Arte, al mismo tiempo que desempeña la función de acogida al visitante y lugar de encuentro protegido: un espacio donde los ciudadanos pueden reunirse e interactuar en una zona abierta, accesible, sugerente y participativa", explica Muñoz desde la cima de la cornisa.

"El edificio se transmuta en una gran lámpara de ósmosis lumínica: durante el día, filtra la luz natural provocando una vibración constante de color que transmite el latir de su actividad, y, durante la noche, se convierte en faro de referencia en Alcobendas", añade Parrilla.

Dice su alcalde Ignacio García de Vinuesa (PP), que ahora anda lidiando con los jueces acusado de malversación de fondos públicos y prevaricación, que estos tiempos de crisis no son buenos para esta clase de inauguraciones, pero hoy parece que lo darán todo con los aproximadamente 100.000 euros que invertirá su Ayuntamiento para el estreno oficial. Y seguramente todo el mundo estará más preocupado de los canapés que de la armonía con la que la energía fluye en este nuevo Centro feng shui de Arte en Alcobendas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de noviembre de 2010.

Lo más visto en...

Top 50