La Nobel de la Paz birmana acaricia su liberación

Miles de seguidores de Aung San Suu Kyi esperan hoy a su líder en las calles de Yangón tras 15 años de encierro

Miles de seguidores de la disidente birmana Aung San Suu Kyi se concentraron ayer en la sede de su partido en Yangón ante las insistentes informaciones sobre su inminente liberación, que se prevé que ocurra hoy. Varios opositores aseguraron que la orden para que sea puesta en libertad había sido firmada por Than Shwe, el máximo líder de la Junta Militar que gobierna con puño de acero Myanmar (antigua Birmania). Policías antidisturbios con rifles de asalto patrullaban en torno a la vivienda de la dirigente. Hoy finaliza oficialmente el arresto domiciliario de Suu Kyi, quien ha pasado 15 de los últimos 21 años encarcelada o privada de libertad recluida en su casa.

"Mis fuentes me han dicho que la orden de liberación ha sido firmada", dijo Tin Oo, vicepresidente del disuelto partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), informa Associated Press. Algunos analistas creen que el Gobierno podría imponer restricciones a su libertad, para que no suponga un peligro para el poder de los generales. La premio Nobel de la Paz (1991) ha afirmado, según sus abogados, que no aceptará una liberación con condiciones, igual que no la aceptó en el pasado, cuando desafió las órdenes de la Junta.

La disidente apoya que se investigue el fraude electoral del pasado domingo

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Sus partidarios dijeron que, en cuanto sea liberada, tiene previsto dar una rueda de prensa en la sede la LND, lo que indica que no está dispuesta a aceptar los intentos de las autoridades de restringir su actividad política. La LND fue disuelta en septiembre, ante las elecciones generales que se celebraron el domingo pasado y para las que pidió el boicot. En 1990 ganó los anteriores comicios, pero los militares se negaron a entregar el poder. Algunos de los centenares de concentrados en la sede de la agrupación vestían ayer camisetas con la frase: "Estamos contigo". Miembros del partido tenían previsto donar sangre en diversos hospitales para celebrar el fin de la detención.

Suu Kyi, de 65 años, es vista como la mayor amenaza para la Junta, pero los militares parecen estar dispuestos a liberarla para suavizar las críticas sobre las recientes elecciones, que han sido tachadas de fraudulentas por la oposición y la comunidad internacional. El Gobierno las ha calificado de gran paso hacia la democracia.

El arresto de la opositora fue alargado 18 meses en agosto del año pasado, como consecuencia de un extraño incidente, en el cual un estadounidense nadó, sin haber sido invitado, hasta la casa en la que Suu Kyi vive junto a un lago. La medida impidió a la líder birmana participar en las primeras elecciones que ha tenido el país asiático en los últimos 20 años. La votación ha sido ganada por la agrupación política respaldada por los militares.

El Partido de la Unión Solidaria y el Desarrollo (USDP, en sus siglas en inglés), que incluye en sus listas 27 ministros de la Junta que dejaron el Ejército para presentarse como candidatos, asegura que ha logrado el 85% de los escaños (187 sobre los 219 contabilizados, de un total de 326 disponibles) de la Cámara baja. La USDP también domina en la Cámara alta. Entre quienes han logrado asientos, están los principales dirigentes de la Junta, incluido el primer ministro, Thein Sein. Un 25% de los escaños en el Parlamento están reservados para los militares, lo que sumado a los votos de sus delegados políticos les otorga una amplia mayoría para seguir dirigiendo el país y elegir al presidente.

Nyan Win, uno de los abogados de Suu Kyi y portavoz de la LND, ha asegurado que, si es liberada, la opositora planea ayudar a su partido a investigar las alegaciones de que los comicios han sido un fraude. La Junta prohibió la presencia el domingo de observadores y prensa internacionales.

La detención actual de la líder birmana comenzó en mayo de 2003, después de que ella y algunos de sus seguidores fueran atacados por un grupo respaldado por el Gobierno durante un viaje en el norte del país.

Seguidores de Aung San Suu Kyi esperan su liberación en  la sede de la Liga Nacional para la Democracia.
Seguidores de Aung San Suu Kyi esperan su liberación en la sede de la Liga Nacional para la Democracia.AFP

Luchadoras por la democracia

- Shirín Ebadí. Ganadora del Nobel de la Paz en 2003 por su defensa de los derechos humanos, especialmente de mujeres y niños. Fue la primera mujer que llegó a juez en Irán, en 1975. Defendió a familiares de los intelectuales víctimas de "asesinatos en serie" entre 1998 y 1999. Fue detenida en 2000 "por perturbar el orden público".

- Las Damas de Blanco. Son las esposas y las madres de los 75 disidentes cubanos detenidos por el régimen castrista en 2003 durante la Primavera Negra. Desde entonces se han manifestado contra el Gobierno para pedir su liberación. Aún quedan 13 en prisión, a pesar de que ya expiró el plazo dado por La Habana para la liberación de 52 presos políticos que permanecían encarcelados. Las Damas de Blanco recibieron el Premio Sájarov en 2005.

- Ludmila Alexéyeva. Ha pasado gran parte de sus 82 años protestando contra la represión política en Rusia. Encabeza el Grupo Helsinki

de Moscú, la organización defensora de los derechos humanos más antigua del país. En 2009 recibió el Premio Sájarov como representante de la organización Memorial.

- Lubna Ahmed al Husein. Periodista sudanesa y funcionaria de la ONU fue detenida en 2009 por llevar pantalones y condenada a recibir 40 latigazos. La pena fue conmutada por una multa, pero la reportera se negó a pagarla y fue condenada a un mes de prisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de noviembre de 2010.

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