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Crítica:ESTRENOS

Dadaísmo y risas enlatadas

'Museo Coconut' aburre y desaprovecha a Reyes

La primera ráfaga de risas enlatadas me deja helada. ¿He oído bien? Y en seguida llega la segunda, que se me hace tan incómoda y marciana como la primera. ¿Va a ser esto así todo el rato? ¿Pretenden guiar mis carcajadas? Parte de Museo Coconut se ha rodado ante grupos de fans (solo uno muy entregado puede reírse tanto y en momentos tan salidos de tono) y en teoría son sus carcajadas las que oímos, pero el resultado chirría tanto como si fueran falsas. Empezamos mal.

Sigue Museo Coconut y pronto comprobamos que el peso de la serie recae en Raúl Cimas, que interpreta al director de este particular museo. Y si el humor de Joaquín Reyes, viejo bastión de la troupe, baila entre las chorradas geniales y el absurdo, el de Cimas aporta el toque dadaísta: maneja los silencios incómodos y el extrañamiento y juega a provocar vergüenza ajena en el espectador. Lo logra. Pero tanto rato y como ingrediente principal se hace pesado y te deja apagado.

904.000 personas vieron el primer capítulo y 869.000, el segundo

No han pasado 10 minutos y ya echo de menos a Reyes, que está presente, sí, pero con un personaje facilón rescatado de su etapa en Paramount. Onofre y sus ganas de tirarse a todo el mundo no satisfacen las mías de verle haciendo el payaso. Maricón y Tontico, su nueva tira de animación, tampoco le llega al tobillo a Enjuto mojamuto.

Uno de los cambios de la nueva serie es que Reyes ya no dirige, tarea que ha retomado Ernesto Sevilla, cuyo personaje, Zeus, tiene su aquel pero sale poco. Rosario, el de Areces, tiene cierta gracia, pero su tándem con Cimas resulta cansino. Julián López aporta un poco de aire fresco. Pero él solo no puede. La audiencia les estaba esperando. Un total de 904.000 personas vieron el primer capítulo (4,3% de cuota), récord de Neox y suyo propio. La mayoría se quedó a ver el segundo (869.000). ¿Repetirán la semana que viene?

A mí se me hizo lento y aburrido. En ocasiones me incomodaron como pretendían, pero apenas me dio la risa. ¿Y las chorradas con acento de Albacete? Muchachada nui logró que no echásemos de menos La hora chanante. No parece que Museo Coconut vaya por ese camino. Donde esté un buen Celeeeebritieesss...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de noviembre de 2010