Análisis:EL ACENTO
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Falso muerto en Melilla

El domingo 24 de octubre murió a las puertas del campamento de protesta de El Aaiún (Sáhara Occidental) Najem el Gareh, un joven saharaui de 14 años, a causa de los disparos de la Gendarmería. Al entierro del chaval no pudieron asistir su madre ni sus hermanos, pero sí su padre que es invidente.

El viernes siguiente "falleció" durante los disturbios de Melilla Younes, un español musulmán de 16 años, a causa de una pelota de goma disparada a bocajarro por la Guardia Civil que trató después de esconder el cadáver.

El primer muerto es de verdad, el segundo es un invento de la MAP, la agencia estatal de información de Marruecos, cuyo director nombra el rey. La Delegación del Gobierno en Melilla desmintió la "noticia" a las tres horas.

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A lo largo del fin de semana las televisiones públicas marroquíes han dedicado amplios espacios a la "víctima". Y, anteayer, la MAP denunciaba incluso el "cerrojazo" informativo impuesto por las autoridades españolas en Melilla y recordaba al "muerto" de la semana pasada.

Como suele ser habitual con Marruecos, la diplomacia española ha adoptado un perfil bajo. No ha emitido un comunicado reprobando la intoxicación, no ha entregado una nota verbal de protesta, ni ha llamado a capítulo al encargado de Negocios marroquí en Madrid. Marruecos carece de embajador en España desde hace más de 10 meses.

A la Embajada de España en Rabat se le encomendó desde Madrid que haga gestiones con los medios para que recojan el desmentido. No han querido rectificar. A Rabat el "muerto" le sirve para distraer la atención del campamento de El Aaiún y desacreditar a una España que no solo "ocupa" la ciudad sino que "discrimina" y hasta "mata" a sus vecinos musulmanes.

La única manera de contrarrestar esa intoxicación era emitir una nota verbal o convocar al encargado de Negocios marroquí, y dar publicidad a esa gestión. Las televisiones árabes vía satélite, empezando por Al Jazeera -emite un telediario nocturno para el Magreb muy seguido en la región- hubiesen hecho llegar el desmentido a la opinión pública marroquí. A causa de la tibieza de Asuntos Exteriores esta sigue convencida de que en Melilla hubo un muerto.

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