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Limpiar el polvo puede ser arte

Eulalia Valldosera estudia las relaciones de poder a través de la instalación de una mujer lustrando una estatua

Eulalia Valldosera (Vilafranca del Penedès, 1963) lleva décadas haciendo lo que se conoce como arte político. Con su trabajo El ombligo del mundo, iniciado a principios de la década de los noventa, la artista se volcó en la performance y en la utilización de su propio cuerpo para explorar su herencia cultural como mujer. La galería La Fábrica muestra desde hoy otro ángulo de esa preocupación de la artista en Dependencia mutua, un vídeo de seis minutos de duración acompañado de fotografías, una animación y otra proyección.

Esta es una vuelta de tuerca más en la "descomunal tarea de reelaborar una cartografía del arte que incluya a la mujer artista", declaración de intenciones que la artista confesaba a la escritora Chantal Maillard en una conversación incluida en El ombligo del mundo, publicado con motivo de la retrospectiva de Valldosera que organizó el Museo Reina Sofía a principios de 2009. El vídeo Dependencia mutua registra el momento en que una joven ucrania, empleada doméstica de la galerista italiana que encargó el trabajo a la artista, limpia con minuciosidad la estatua del emperador Claudio que custodia el Museo Arqueológico de Nápoles.

Es un giro más en "la descomunal tarea de elaborar una cartografía del arte"

Uno de los vídeos muestra a una empleada doméstica de origen ucranio

Ese sencillo gesto encierra un entramado de relaciones de poder que Valldosera pone en evidencia. "Por un lado", explica, "es políticamente incorrecto que este tipo de trabajos tenga que ser realizado por un subalterno. Y, por otro lado, la mujer emancipada necesita un subalterno para emanciparse". Pero hay más sustancia para la reflexión: la empleada realiza un trabajo, el de la limpieza, para el que ha sido educada culturalmente. Y en un determinado momento, intencionadamente, la relación entre la mujer y el objeto adquiere un carácter casi erótico: otra relación de poder más.

Todas ellas remiten a la constante que late en la base de la obra de Valldosera desde los noventa y al que alude en otro momento de su diálogo con Maillard: "¿En qué medida mi trabajo en aquellos años responde a una necesidad de reconocernos en un cuerpo, de devolvernos al cuerpo, de descubrir y admitir que estoy hecha de la sombra del cuerpo de mi madre, de mi abuela, de la abuela de mi madre?".

La artista catalana tiene claras sus intenciones y las expresa en el texto del folio que los visitantes pueden leer en la galería. Al mismo tiempo, declara que huye del elitismo: "Quiero hacer trabajos que entienda todo el mundo. Yo pasé a la mayoría de edad con el estreno de la democracia y tengo fe en que el arte tiene que ser para todos los públicos, no solo para iniciados".

Dependencia mutua. Vídeos y fotografías de Eulalia Valldosera. Galería La Fábrica. Alameda, 9.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de octubre de 2010