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Reportaje:BANDA SONORA

Los músicos montan garitos

Silvia Superstar o Johnny Cifuentes actúan en los bares de su propiedad

Proliferan los integrantes de grupos que montan bares en Madrid y trabajan en ellos.

- El Fabuloso, de Silvia Superstar (cantante de Killer Barbies). Entrar en El Fabuloso es acceder a un espacio donde reina la cultura trash, gore, la filosofía de lo retro y la serie b. En otras palabras: todo lo que le apasiona a su propietaria, Silvia Superstar, cantante de Killer Barbies. Nacida en Vigo hace 39 años, se ha instalado en Madrid para estar cerca de su negocio. "Mi objetivo era montar un bar con alma, y creo que lo he conseguido", apunta Silvia, a la que se puede ver pinchando los fines de semana en El Fabuloso. "El club está lleno de objetos de mi colección, lámparas, juguetes y cositas vintage. Me han robado alguna, son tentaciones que le pongo a la gente y luego pasa lo que pasa", sonríe. Aquí se pincha rock and roll de los años cincuenta, soul, rhythm and blues y se proyectan películas de Russ Meyer y John Waters.

"Me pasaba la vida en bares y cuando tuve dinero monté uno", dice Molina

"Como si uno no pudiera fregar y ser músico", ironiza Xoel López

El Fabuloso (calle de la Estrella, 3).

- Ocho y Medio, de Luis García y Belén Chanes (líderes de L-Kan y Bla!). Hace 10 años, a Luis y Belén les propusieron hacer "una sesión". "No sabíamos ni qué era. Pinchamos, nos encantó y montamos Ocho y Medio", relata Belén, 37 años, que lleva este local con su pareja, Luis, de 38, además de tocar, ambos, en L-Kan y Bla! Ocho y Medio es el paraíso para el aficionado al pop indie. Belén: "Me pongo mucho más nerviosa cuando pincho que cuando actúo. La técnica no es lo que más domino. De repente doy a un botón indebido y se para la música. Soy un desastre, pero tengo mis fans, no creas".

Ocho y Medio (Mesonero Romanos, 13).

- Pop'n'Roll, de Javier Molina (batería de Hombres G). "Cuando era un chaval, bueno, y de mayor también, me pasaba la vida en bares. Así que, cuando tuve algo de dinero, me dije: 'Voy a montar uno a mi gusto'. Y así nació Pop'n'Roll", explica el batería de Hombres G, Javi Molina, 46 años, refiriéndose a la filosofía de su garito. Aquí se escucha rock clásico (The Who, Led Zeppelin, Stones...) y música española (Pereza, El Canto del Loco, Los Secretos...). El bar lleva funcionando 20 años y eso que Javi, al principio, le auguraba una vida breve: "Es que en el piso de arriba vivían tres señoras del Opus. Creía que nos iban a denunciar, Pero qué va: ahora son las que más nos quieren".

Pop'n'Roll (Santa Hortensia, 60).

- El Cocodrilo, de Johnny Cifuentes (voz y teclados de Burning). Cifuentes conoció hace más de 30 años a su mujer en un bar legendario de Madrid, El Pentagrama. "Me suelo desenvolver bien en los bares, así que cuando pude monté El Cocodrilo", comenta esta leyenda del rock español. Es un bar para unas 80 personas que también funciona como museo de los Burning: los recuerdos decoran el interior. Johnny pincha los fines de semana (mucho Stones, obviamente), pero se protege: "Si estoy allí todos los días no tendría hígado. Siempre entra alguien y te dice: 'Hombre, Johnny, tómate una copa conmigo'. Y acabo a las cuatro de la mañana a gatas".

El Cocodrilo (Cebreros, 101, Batán).

- La Vía Láctea, de David Krahe (guitarra de Los Coronas). Krahe (40 años) llega a su casa cuatro días a la semana a las cinco de la madrugada, "totalmente sobrio", después de trabajar en ese templo de Malasaña que se llama La Vía Láctea. "En casa del herrero, cuchillo de palo. Aquí nunca ponemos a Los Coronas. Cuando me lo piden, les digo: 'Te voy a pinchar algo mucho mejor: los Ventures", dice David, que recomienda ir a su bar entre semana: "La gente sale más relajada y se puede escuchar mejor la música".

La Vía Láctea (Velarde, 18).

- Picnic, de Xoel López (cantante y guitarrista, ex Deluxe). Atención a la anécdota que cuenta Xoel López como músico propietario: "Un día que estaba limpiando el suelo con una fregona, se me acercó un tipo y me preguntó: '¿Oye, tan mal está el tema de la música?'. Como si uno no pudiese fregar el suelo y ser músico a la vez. Esa es la imagen que tienen algunos de los artistas, la de la limusina y la ropa cara". En cualquier caso, se está muy cómodo en este local, frecuentado por treintañeros con aire intelectual y tranquilo.

Picnic (Minas, 1).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 2010