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CARTAS AL DIRECTOR

Un anciano afortunado

Torroella de Montgrí, Girona

La sierra de Atapuerca nos sigue deparando sorpresas. El estudio de unos restos humanos pertenecientes a un hombre mayor que vivió hace la friolera de 500.000 años y hallados recientemente en este yacimiento burgalés hace suponer a los arqueólogos que aquel antecesor de nuestra especie recibió ayuda de otros miembros de su horda. Puesto que no podía salir a cazar debido a una grave lesión que sufría en la espalda, alguien debió de prestarle ayuda, ante todo, alimentaria.

Desde los tiempos paleolíticos hemos progresado mucho. Por lo menos a nivel material. A nivel moral, a veces parece que muy poco. Pensemos si no en lo que hacemos a menudo con los mayores que ya no pueden valerse por sí mismos, que ya no son útiles para nada, y en cómo son tratados en algunos geriátricos.

Después de todo, quizá nuestros antecesores, que siempre representamos con un aspecto brutal, no eran tan salvajes como creemos. Pensar que incluso podían ser solidarios es algo que conmueve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de octubre de 2010