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Reportaje:

La cuna del 'arte povera'

El IVAM acoge una exposición con 100 obras de la colección Christian Stein

Los famosos iglús de Mario Merz, perfecto ejemplo de la simplificación de las obras a partir de materiales sencillos y asequibles para centrar el debate en el objeto y en la forma, ilustran a la perfección en el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) los postulados del movimiento que en la Italia de los años sesenta se conoció como arte povera (literalmente pobre). Un estilo que surge "en un momento de conflicto en toda Europa por la transformación de las sociedades tradicionales en industriales", una vez "que la fecha de muerte de las vanguardias ya se ha firmado", y en el que los artistas "eliminan por principio todos los elementos que configuran la tradición", entre ellos, los materiales nobles, según Francisco Jarauta, uno de los comisarios de la exposición Colección Christian Stein. Una historia del arte italiano.

Jarauta: "Surge por la transformación de las sociedades tradicionales"

"Eliminan todos los elementos que configuran la tradición"

La muestra reúne hasta el 23 de enero un centenar de obras de la coleccionista Margherita Stein (que se impuso como pseudónimo tanto el nombre como el apellido de su marido), con los mejores artistas italianos de finales del siglo pasado. Así, en el museo valenciano se exhibe Igloo con Albero, construido por Merz con metal, cristal y una rama de árbol en 1968. Y también se muestra From continent to continent, creado 25 años después con placas de pizarra sujetas con sargentos metálicos.

Aunque para llegar hasta Merz, la muestra arranca en una sala en la que, junto a las ligeras estructuras de Fausto Melotti, "poéticas mínimas con referencias etnográficas", según Jarauta, destacan los famosos cuadros rasgados de Lucio Fontana. También se conoce el movimiento a través de algunas de las últimas propuestas de Piero Manzoni. Y sus cuadros, caracterizados por la desnudez de color, encajan bien junto a las obras de Enrique Castellani, los mullidos lienzos en los que el peso conceptual descansa más en las sombras que en el color.

La muestra también reúne otros autores menos conocidos para el aficionado al arte español, como Francesco Lo Savio, Giuseppe Uncini o Jannis Kounellis.

Y se enriquece con las magníficas obras de Giulio Paolini, como el cuadro en blanco con un carboncillo incorporado para dar la apariencia de que el espectador puede improvisar su propia obra. O la fotografía de él mismo recorriendo las calles con un lienzo en la mano. Aunque son quizá dos obras del magnífico rincón dedicado a Alighiero Boetti las que más definen el arte povera, Pavimento (1967) y Mazzo di tubi (1966), elaboradas a partir de materiales industriales: el fibrocemento y el PVC, respectivamente. "Todas las intervenciones hablan de un mundo que teníamos y otro que todavía no hemos conseguido", resume Jarauta.

Las vigas unidas con una esponja de Respiro (1969), de Giovanni Anselmo, el tronco casi vivo de Albero di 5 metri (1969), de Giuseppe Penone, o el columpio titulado Odio (1969), de Gilberto Zorio, van preparando al visitante para las obras, más complejas, de Pierpaolo Calzolari, que mezclan hielo y neones.

La exposición, una producción del IVAM y del Museo Cantonale d'Arte, de Lugano, recoge las mejores obras de una de las grandes colecciones privadas de Europa, la de Margherita Stein, que abrió una galería de arte en Turín en 1966. Precisamente el catálogo de la muestra, dedicado a Jean Louis Maubant, comisario de la exposición fallecido recientemente, tiene como portada una fotografía de Margherita (Christian) en una ventana de la galería. Una mujer que tuvo el privilegio de vivir de primera mano la revolución que supuso el arte povera, el movimiento en el que los materiales sencillos reivindicaron su capacidad de transmitir pasiones estéticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de octubre de 2010