Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bruselas impulsa la tasa a la banca y a las transacciones financieras

La Comisión cree que las entidades financieras pagan pocos impuestos frente a las ayudas recibidas y que deben contribuir a combatir el cambio climático

La Unión Europea dio ayer un nuevo paso en su objetivo de lograr una mayor contribución financiera de la banca para hacer frente a los costes de la crisis financiera y económica. La UE lleva meses abogando por introducir nuevos impuestos o tasas que graven a las instituciones financieras para desalentar la toma de riesgos y obtener recursos de un sector que considera fiscalmente privilegiado. Hasta ahora el G-20 ha hecho oídos sordos, pero la Unión va a insistir.

El comisario de Fiscalidad, Algirdas Semeta, presentó ayer una comunicación sobre la fiscalidad en el sector financiero en la que defiende que "impuestos adicionales estarían justificados por el hecho de que algunos Gobiernos proporcionaron un apoyo sustancial al sector durante la crisis y por esto deberían hacer una justa contribución en compensación". La comunicación recuerda que "hay que tener presente la importante responsabilidad por la generación y dimensiones de la crisis y sus efectos en el endeudamiento global de los Gobiernos". Hay que recordar que la crisis financiera exigió la movilización de recursos equivalentes al 27% del PIB de la eurozona, según ha señalado el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet.

La propuesta sobre una 'tasa Tobin' será defendida en la cumbre del G-20

La mayor presión fiscal sobre el sector desalentaría el riesgo excesivo

El comisario expresó su propósito de "asegurar que cualquier impuesto que proponga debe producir beneficios reales, es decir, tiene que proporcionar sustanciales ingresos sin minar la competitividad de la UE".

Semeta fue bien claro cuando señaló que "actualmente el sector financiero paga pocos impuestos y no contribuye como debería a reactivar el crecimiento tras la crisis". Bruselas recuerda las condiciones de privilegio que disfruta el sistema financiero, ya que la mayor parte de los servicios financieros no pagan IVA.

La Comisión propone actuar en un doble frente: a nivel europeo plantea un impuesto sobre la actividad financiera (IAF) que gravaría tanto los beneficios como las remuneraciones de los directivos de las instituciones financieras. Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha tomado como base a los 22 principales países desarrollados, estima que aplicando un tipo del 5% se podrían recaudar unos 75.000 millones de euros anuales. Según la Comisión, la aplicación de este impuesto a las entidades financieras en los Veintisiete podría aportar unos 25.000 millones de euros de recaudación.

A nivel global "la Comisión defiende decididamente la idea de una tasa a las transacciones financieras (TTF)", según señaló Semeta. Se trata de una iniciativa promovida por la izquierda y las organizaciones no gubernamentales, cuya recaudación varía mucho en función de la aplicación. Si solo se aplica a las transacciones de acciones y bonos con un tipo del 0,1 sobre el volumen de las operaciones, se podrían ingresar unos 20.000 millones. Si se incluyen los productos derivados, la recaudación podría ascender a los 150.000 o incluso 600.000 millones, según algunos estudios.

La comunicación subraya que la aplicación de nuevas tasas al sistema financiero "podría contribuir a aumentar la eficiencia y estabilidad de los mercados financieros, reducir su volatilidad y los efectos perjudiciales de la excesiva toma de riesgos".

Semeta manifestó que estaba "absolutamente comprometido en defender una tasa a las transacciones financieras internacionalmente" y aseguró que "la Comisión continuará su trabajo en el G-20 para lograr un acuerdo en el seno de este organismo".

Ambas iniciativas se analizarán de nuevo en el Ecofin del próximo 18 en Luxemburgo. El propósito del Ejecutivo comunitario es continuar con los estudios de impacto en el sector financiero de ambas medidas para poder presentar iniciativas legislativas en el verano de 2011.

La Comisión estima que con los ingresos de estos nuevos impuestos y tasas se podrían financiar las promesas en materia de lucha contra el cambio climático y promover el desarrollo. Elise Ford, responsable de Oxfam en la UE, manifestó su satisfacción por la decisión de la Comisión por el doble efecto que supone "reducir el peligroso capitalismo de casino y recaudar grandes cantidades de dinero para ayudar a los más necesitados en Europa y en los países más pobres".

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) consideró, sin embargo, "insuficientes, sin ambición, e inaceptables" las propuestas por estimar que se habían relegado las posibilidades de la TTF, dando preferencia a la tasa sobre actividades, cuyos efectos recaudatorios son mucho menores. La TTF se inspira en la tasa del economista James Tobin.

Tanto la TTF como IAF, que propone ahora la Comisión, son independientes de los tributos a los bancos que impulsa el comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, para crear Fondos de Resolución Bancaria que actuarían como seguros con el propósito de que la próxima crisis no la tengan que pagar los contribuyentes.

Las propuestas de la Comisión

- Bruselas propone dos tipos de impuestos a la banca porque estima que el sector no contribuye como debería a solventar los costes de la crisis que provocó.

- A nivel mundial, la UE impulsará en el G-20 la Tasa a las Transacciones Financieras, con la que se podrían recaudar entre 20.000 y 150.000 millones de euros.

- En el espacio europeo la Comisión propone un nuevo Impuesto a la Actividad Financiera, que gravaría los beneficios y sueldos de los directivos de las instituciones. Con un tipo del 5% se estima una recaudación de unos 25.000 millones de euros.

- Bruselas justifica estos impuestos adicionales porque las actividades bancarias no pagan IVA y recuerda que los Gobiernos han quedado extremadamente endeudados a causa de las importantes ayudas al sector.

- Estas tasas e impuestos son independientes del tributo para crear Fondos de resolución bancaria para evitar que la próxima crisis la vuelvan a pagar los contribuyentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2010

Más información