La protesta del 29-S

Las centrales temen que el miedo a perder el empleo condicione la huelga

CC OO y UGT pronostican un éxito en contra de los sondeos más pesimistas

"¿El 29? Mi bar abrirá... No sé si está la cosa para hacer huelga, para jugármela, y un día menos de sueldo...", responde a un cliente la camarera de 27 años de un café, este fin de semana, en el centro de Madrid. Los sindicatos no se han cansado de repetir que el paro general convocado para el miércoles será un éxito, lo que le supone ganar el pulso a la incertidumbre y la crisis del mercado laboral, a las dudas de esta camarera.

La huelga general del 20 de junio de 2002 contra el decretazo del Gobierno de Aznar se desarrolló en un clima muy distinto, con una tasa de paro del 11,2%, con dos millones de parados. La actual, del 20% y un total de 4,6 millones de parados. "Es evidente que hay incertidumbre, que hay más de cuatro millones de parados que ya de entrada no van a poder ir a la huelga porque no tienen empleo. También hay quien tiene miedo de que su contrato no se renueve", admiten fuentes de Comisiones Obreras.

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Sin embargo, "hemos estado tomando el pulso y la bola se nieve se ha ido haciendo cada vez más grande en las últimas semanas, la gente va a secundar mayoritariamente esta huelga", agrega la misma fuente.

Toni Ferrer, de UGT, coincide en que "es cierto que hay un hecho diferencial, esos millones de parados, pero tampoco entonces, en 2002, era un momento de gran expansión económica, aún coleaba la crisis de las puntocom".

Fermín Bouza, catedrático de Sociología y Opinión Pública de la Universidad Complutense de Madrid, cree que el elevado paro no es el dato determinante para el seguimiento de la protesta, y anota que no ha habido una gran oposición activa a ella por parte del Gobierno y una buena preparación sindical, aunque añade que, a la vista de algunos sondeos, no goza de una gran adhesión popular. Ferrer añade que entonces "también había sondeos que decían que el 86% no secundaría la huelga, y fue general. Ahora también hay sondeos, pero lo más importante es que entonces había que explicar muy bien los motivos de la huelga y ahora todo el mundo está afectado por los recortes".

La reforma laboral ha sido el último detonante de la convocatoria, pero la protesta también se apoya en la congelación de las pensiones y la rebaja de los sueldos de los funcionarios, entre otras medidas.

El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, se ha mostrado "absolutamente convencido" del éxito de la huelga y aunque "no probablemente al día siguiente", sus resultados se verán "en un espacio corto de tiempo". "El éxito de la huelga será el cambio de las políticas que están haciendo tanto daño", ha indicado.

En una entrevista en Radio Euskadi, el responsable de Comisiones se ha mostrado convencido de que, conforme se va conociendo el alcance de las reformas emprendidas, los trabajadores "van siendo más conscientes de que estamos ante una inflexión tremenda" con relación al futuro de las relaciones de trabajo. Uno de los puntos de la reforma laboral que los sindicatos han puesto en el centro de la diana es que, a partir de ahora, la previsión de pérdidas económicas en una empresa sea motivo para justificar un despido procedente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 27 de septiembre de 2010.

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