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Los servicios mínimos calientan la huelga y enfrentan a PSOE y PP

El presidente de Extremadura critica a Aguirre por no lograr un acuerdo

La primera huelga general contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha entrado en una fase de confusión total. El PP, cuya dirección se consideraba ajena a una batalla política que se produce dentro de la izquierda, se ha metido de lleno en la pelea, lo que está provocando un notable calentamiento de la huelga convocada para el próximo miércoles.

La situación es extraña. La huelga se hace contra una reforma laboral que abarata el despido, aprobada con los únicos votos del PSOE y con el rechazo del Partido Popular. Sin embargo, las comunidades gobernadas por los socialistas, teóricamente los más perjudicados por un paro que se hace contra su partido, están pactando sin problemas los servicios mínimos.

Los populares dicen que el paro es una trampa montada contra ellos

Y las del PP, ajenas en principio a la guerra política, se están enfrentando a los sindicatos, lo que puede alentar precisamente la huelga contra el PSOE y hacerla menos pacífica. Solo ha habido pacto en la Comunidad Valenciana, las demás autonomías del PP han impuesto los servicios mínimos.

Este choque derivó ayer en un poco habitual conflicto entre presidentes autonómicos. El de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, aseguró que "algo no funciona bien" en la Comunidad de Madrid cuando el Gobierno regional y los sindicatos no son capaces ni siquiera de ponerse de acuerdo en marcar los servicios mínimos. Fernández Vara consideró excesivos los mínimos de hasta el 50% en el transporte impuestos por Esperanza Aguirre. En Extremadura sí se han pactado los mínimos, aunque ayer aún se negociaba porque había una discrepancia sobre los autobuses escolares, ya que el Gobierno autónomo quería garantizar un mínimo.

Fernández Vara fue contestado rápidamente por la mano derecha de Aguirre, Francisco Granados: "Observo con sorpresa cómo los sindicatos sacan a pasear a los presidentes de comunidades autónomas como Fernández Vara para atacar a Esperanza Aguirre, lo que pone de manifiesto que esta huelga general es una trampa montada contra el PP en vez de contra quien tiene la culpa de los problemas de la economía española, que es José Luis Rodríguez Zapatero", aseguró Granados. Que además recomendó a Fernández Vara que se ocupe mejor de sacar a su comunidad de la "primera línea de las cifras del paro" en vez de criticar de manera "desleal" a Aguirre.

La propia presidenta madrileña se burló de los sindicatos, y manifestó que no le parecían excesivos los servicios mínimos de Madrid, ya que las previsiones indican que la huelga no tendrá un seguimiento masivo, señaló Aguirre. Además, reconoció que el problema fue que no se alcanzó un acuerdo antes de las doce de la mañana del jueves, cuando se reunía su Consejo de Gobierno. Los sindicatos recuerdan que se podrían haber alargado las negociaciones incluso hasta el lunes porque hay tiempo, pero Aguirre no tenía voluntad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de septiembre de 2010