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CARTAS AL DIRECTOR

Cuenca, Fiestas de San Mateo

Ciudad con un casco antiguo declarado patrimonio de la humanidad y aspirante a ciudad cultural europea 2016. Llegan las Fiestas de San Mateo y ese magnífico entramado de callejuelas y construcciones singulares, enclavado en un paisaje único, se convierte en un indescriptible estercolero: basuras, heces y vómitos. No hay edificio que se libre de convertirse en un retrete. Los vecinos, hartos, discuten y defienden como pueden sus fachadas... Misión imposible.

Y es que esta fiesta ¿de interés cultural? no es otra cosa que un macrobotellón donde circulan riadas de alcohol y mala educación. Todo ello consentido por el Ayuntamiento. Los vecinos se quejan de que no cumple con su obligación de organizar, controlar y sancionar el incumplimiento de su propia normativa. Mi visita a la ciudad ha sido decepcionante.

Abandono el hotel, encantador y magníficamente situado, pero envuelto en vahos pestilentes. Adiós a la ciudad patrimonio de la inmundicia y ya declarada ciudad de la incultura.

¡Qué lástima no ser capaces de conservar lo bueno que tenemos!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 2010