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Fabra no logra aclarar al juez cuánto ganó al margen de su sueldo

Las explicaciones ofrecidas ayer por el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, sobre los ingresos detectados en sus cuentas no resultaron convincentes, al menos, ni para la fiscalía ni para la acusación popular. Ambos mantendrán su solicitud de 15 y 20 años de cárcel, respectivamente, por la comisión de los delitos de tráfico de influencias, cohecho y cinco fraudes fiscales.

A su llegada al Juzgado de Nules (Castellón), los gritos de "presidente" que le coreó cerca de medio centenar de alcaldes y diputados chocaron con las voces contra la corrupción de una decena de militantes de Esquerra Unida.

En su declaración ante el juez, el dirigente del PP aseguró que todos sus ingresos entre 1999 y 2004, más de ocho millones de euros, proceden de su actividad política y la de sus negocios y la gestión de su patrimonio, aunque no pudo aclarar a cuánto ascendían anualmente sus beneficios profesionales particulares. Sobre los 3,6 millones cuyo origen no se ha justificado, según los peritos, alegó que se trata de movimientos entre cuentas, ya que su práctica habitual era la de sacar de un banco para meter en otro.

"Mi chófer se equivocaba y hacía dos ingresos en bancos diferentes"

Fabra dijo que manejaba mucho dinero en metálico, aunque no quiso responder hasta cuánto llegó a tener en su casa, y exculpó a su entonces esposa y cotitular de muchas de las cuentas, María Amparo Fernández, también imputada por fraude fiscal.

Respecto a los varios ingresos realizados en un mismo día, Fabra explicó que su chófer "a lo mejor ingresaba una parte, se iba a almorzar, y luego ingresaba el resto" o se equivocaba de banco y "entonces hacía dos ingresos en bancos diferentes pero el mismo día".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 2010