Análisis:Análisis
i

EL ACENTO Matar al mensajero

Hossein Derakhshan, un joven iraní de 35 años, ha sido condenado a muerte tras el juicio al que fue sometido en Teherán a puerta cerrada. Conocido como Hoder, se le considera el mayor impulsor de los blogs en su país y no solo porque el suyo sea considerado un sitio de referencia, sino también porque tradujo al persa un programa que permitía que cada usuario de Internet pudiera fabricarse esta particular herramienta de comunicación. Al poco tiempo hubo cerca de 100.000 nuevas voces con sus flamantes bitácoras. A Hoder lo arrestaron en noviembre de 2008 cuando regresó a su país después de vivir ocho años en Canadá. Ahora lo han condenado, según ha trascendido, por "colaboración con Gobiernos enemigos, propaganda contra la República Islámica, blasfemia y creación y dirección de páginas webs vulgares y obscenas".

En junio de 2009, un día después de que se proclamara vencedor de las elecciones presidenciales de Irán a Mahmud Ahmadineyad, se congregaron cientos de personas en la plaza de Vanak. Luego se sucedieron manifestaciones, concentraciones, protestas y el color verde se convirtió en la marca de una oposición que tachaba los comicios de fraudulentos.

Al mundo entero llegó la virulencia de la represión gracias a la imagen que circuló por Internet de una joven, Neda, abatida a tiros durante un acto de contestación al régimen de los ayatolás. En la sorprendente movilización que se produjo, dentro de los estrechos márgenes que permite un Estado tan cerrado, las nuevas tecnologías tuvieron mucho que ver.

Mensajes por teléfonos móviles, correos electrónicos, comentarios en blogs, llamadas en las redes sociales: la revuelta contra el poder se produce en el siglo XXI gracias a las nuevas tecnologías. Así, por lo menos, se celebró la gesta de la oposición verde en Occidente. Antes del verano, Reporteros sin Fronteras hacía públicos unos datos demoledores: 170 periodistas y blogueros fueron detenidos durante el último año. Los Guardianes de la Revolución, el búnker que gobierna Irán, han extendido ya sus tentáculos a la Red. Condenar a muerte a Hoder no es más que otro signo de su temible deriva: silenciar como sea al enemigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de septiembre de 2010.

Lo más visto en...

Top 50